Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

Hace algunos años, mientras dictaba una conferencia en un evento denominado “El Festivas de la Cebolla” en la población de Quibor, en el estado Lara, hice referencia a la contabilidad como sistema de información para el cálculo y determinación de los costos de producción del sector agrícola. Para aquel año 2002, ya se percibía con mucha certeza el potencial peligro y la amenaza que se aproximaba aceleradamente hacia el sector económico y empresarial venezolano, debido fundamentalmente al marcado control que el sistema de gobierno intentaba imponer como un mecanismo de transformación de la sociedad. En aquel controversial año, me atreví a afirmar que las empresas en Venezuela y en especial las del sector agrícola, tenían un solo reto, sobrevivir.  Por eso era necesario contar con un sistema de contabilidad que brindara la información requerida para la acción decisoria de la gerencia.

Al recordar aquella conferencia, me vino a la memoria que el periodista Reinaldo Díaz del diario El Impulso, me hizo una entrevista que  salió publicada en la sección C7 Economía del día sábado 29 de junio de  aquel conflictivo año  2002 y que con mucho honor guardo entre un selecto número de recortes de prensa de la época. Hoy, por esas extrañezas de la vida, he vuelto a leer con detenimiento lo que salió reflejado en aquella emotiva entrevista y que tal vez entendía como estrategia gerencial que debían asumir las empresas en el país y no perecer en forma prematura. Evidentemente la humanidad jamás imaginaba que, 18 años más tarde, sería sometida a una de las amenazas más latentes de la economía mundial, el Covid 19, que como pandemia ha azotado al sector empresarial en todos sus niveles, que lo obliga a dar un giro en la visión del entorno económico y social en beneficio de una nueva realidad que debe despertar a gran escala.

Ahora bien, aprendiendo de aquellas páginas amarillentas, por el tiempo,  volvería a afirmar que las empresas en cualquier parte del planeta, deben mantener un adecuado control, no solo sobre la elaboración  de productos, sino también vigilar los procesos y procedimiento en todas las fases de un nuevo modelo de negocio. Si bien es cierto, que muchas empresas aprenden a sobrevivir con gran rapidez y se adaptan a los cambios violentos como las fallas eléctricas, falta de agua, fallas de combustibles, cierre por protestas, políticas publicas mal orientadas, entre otras, también es cierto, que un gran número de negocios y empresa ha tenido que cerrar sus puertas por no poder soportar la incidencia de tantas calamidades que nos ha tocado vivir.

Por lo expuesto anteriormente, y mirando con detenimiento la economía nacional y regional, puedo percibir que muchas de las empresas que lucían prosperas en aquel año ya no existen, es más, he visto abrir y cerrar negocios con tanta rapidez que en muchas ocasiones  fomentar el emprendimiento entre los estudiantes resulta dificultoso; Sin embargo, me impulsa el afán por mirar a un grupo de empresarios, que tal vez no leyó la reseña de la citada entrevista, pero que han hecho lo que tienen que hacer,  sobrevivir. Recordé además el libro “La Empresa Viviente” como ejemplo de la supervivencia empresarial, al ver que unas de ellas lucen más fuerte que antes, dado que actuaron con un modelo de empresas tipo “Ríos” amoldándose a los grandes cambios y transformaciones de la humanidad, ampliando sus mercados, renovando sus productos, cambiando la forma de vender, de entregar los productos y sobre todo minimizando las acciones negativas de un  entorno inmensamente inestable.

Las empresas modelos “Ríos”  mejoran la tecnología, implementan alianzas estratégicas, renuevan constantemente  su modelo de negocio, aumentan sus controles internos sobre los procesos, amplían sus procesamientos para salir al mercado con nuevos productos, dinamizando la forma de entregar sus propuesta de valor  y la manera de mantener las relaciones con los clientes y proveedores y como tal, han seguido recorriendo un largo camino que a veces se hace estrecho por la sequía,  pues aprendieron a soportar las épocas de poca lluvia. Caso contrario, las empresas que amoldaron para sí un modelo de negocio tipo “charco” tal vez en época de mucha lluvia vieron una oportunidad y crecieron, pero su visión gerencial no las llevó más allá de una cavidad   de agua que se ensanchada temporalmente, pues  cuando llegó la sequía prolongada desaparecieron. Hoy puedo afirmar con entusiasmo lo  interesante que es volver a leer aquella emotiva entrevista  y de esa manera poder  afirmar que siempre aprendemos  de cabeza propia, algo bueno queda del pasado.  

Por Prof. Joel Alberto Torrez

Bibliografía    

Diario el Impulso. 29 de Junio 2002. C7. Economía.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.