El término “educación liberal” se utiliza con mucha frecuencia en el discurso político estadounidense relacionado con la educación superior. ¿Pero qué significa realmente? y ¿Cómo se puede cambiar la educación argentina utilizando este sistema?

La Universidad de Mississippi señala que una educación liberal trata de “fomentar la libertad humana ayudando a las personas a descubrir y desarrollar sus talentos”.

El Concise Oxford Dictionary of Politics define el  liberalismo como “la creencia de que el objetivo de la política es preservar los derechos individuales y maximizar la libertad de elección”.

El liberalismo, concebido de manera amplia, siempre significó la bienvenida al debate y una sociedad abierta. Animó a ver todos los lados de manera democrática. En las instituciones de educación superior, el liberalismo significaba que a los estudiantes se les enseñaría cómo pensar, no qué pensar. Lo que ha surgido en las últimas décadas no es una educación liberal o libre , es puro adoctrinamiento de carácter marxista.

¿Qué pueden hacer aquellos que buscan promover una educación liberal en la Argentina?

La rabia y la frustración por sí solas no bastan en el esfuerzo por restaurar la educación liberal. Esta indignación debe traducirse en una presión tangible sobre la burocracia argentina en la educación superior. Hay al menos dos formas en las que la presión puede superar a la policía del pensamiento de la universidad y secundaria.

Avergonzar a los administradores de la educación superior: preguntas con demasiada frecuencia, los profesores adoctrinadores odian a las preguntas, enseñan de memoria. Esta es precisamente la forma de recuperar la universidad. Los estudiantes frustrados ante esta situación deben escribir a sus periódicos locales, intentar aparecer en los medios de comunicación y presentar quejas a sus universidades. La atención negativa es una forma muy tangible de presión sobre los administradores.

Una encuesta  cita que los estudiantes universitarios liberales tienen tres veces más probabilidades de autocensurarse que los estudiantes de izquierda. Para recuperar la educación liberal, esta epidemia de indiferencia debe revertirse.

Por ejemplo, si el profesor les dice a los estudiantes que son “inherentemente opresivos” y que tienen “prejuicios implícitos” contra las personas LGBTQIA +, es posible que quieran responder con algo como esto: “¿Por qué no expresan su preocupación por los derechos de gente aromática? ¿Por qué esta minoría nunca está representada? Por tanto, ¿por qué perpetúas el odio y la exclusividad? “

En general, no importa si un estudiante usa esta línea o una diferente. El punto es deslegitimar por completo los esfuerzos de los izquierdistas que intentan adoctrinar a los estudiantes argumentando dentro de su marco. 

Unirse o formar Centros de estudiantes en el cual poder expresar y exponer los casos de adoctrinamiento de dicha institución. Las voces disidentes muy pocas veces son aceptadas en las cátedras, por lo que la unión entre estudiantes es más fuerte que la descoordinación generalizada estudiantil

Como el gran grupo estudiantil formado este año: AULA

                                       El futuro de la educación universitaria:

Hay una lección que aprender de todo esto: todo lo que se necesita para influir y empujar a una mayoría tímida es una multitud pequeña, vocal y vigilante. Y así fue como se hizo cargo de la academia .

Afortunadamente, las instituciones independientes han ido proliferando lentamente en todo el país, manteniéndose fieles a la promesa de una educación liberal. La Fundación Libertad y Progreso además varios centros de estudiantes. Este nuevo enfoque descentralizado del aprendizaje puede allanar el futuro de una sociedad libre.

 Si la educación liberal no se puede restaurar en las universidades, se restaurará en otros lugares. Ninguna consolidación de poder puede detener la difusión de ideas poderosas.

Por Mateo Lafalce

Fuente: https://visionliberal.com.ar/