Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

A lo largo de la historia, las economías de distintas naciones han sido víctimas de fluctuaciones, pasando por periodos de bonanza y recesión respectivamente, lo cual responde a procesos naturales internos de cada país, los cuales han traído como consecuencia grandes beneficios o desastrosas repercusiones para sus habitantes según sea el caso.  

En tal sentido, resulta interesante analizar desde una perspectiva “común” el caso venezolano, es decir, opiniones que reflejan las realidades económicas que ha afrontado el venezolano promedio que día a día enfrenta una nueva jornada laboral con el objetivo de lograr satisfacer sus necesidades por medio de la retribución económica producto de su trabajo realizado.  

En consecuencia, a lo largo de estas líneas voy a proceder a realizar una reseña histórica, segmentada quizás a los últimos 30 años que ha vivido el país, y el sentir que cómo venezolano que ha vivido a lo largo de este tiempo puede tratar de explicar y describir de una manera algo realista, general y personal, algo que un indicador o una variable económica tal vez no lo pueda hacer. Sin embargo, trataré de ser lo más general posible para que, personas ajenas a la realidad venezolana puedan hacerse una mejor idea de la situación.           

En tal sentido, quiero destacar mi análisis se puede clasificar (a criterio personal) en 3 etapas, las cuales, y denotándolas como un venezolano común las clasificaría en: Sobrantes de Felicidad, Principio de incertidumbre, y finalmente Incertidumbre total.

Ahora bien, hablando un poco de la primera fase o como la decidí llamar “Sobrantes de Felicidad”, es esa primera etapa en dónde todo parecía estar realmente bien – dado que las causas que destruían progresivamente la economía, presentes desde los inicios de nuestro período de socialdemocracia en 1958, no se veían mucho– tus ingresos te alcanzaban para satisfacer tus necesidades básicas (alimentos, servicios, educación) y hasta existía la posibilidad del ahorro como un medio alterno para adquirir productos que no eran más que un mero lujo (si lo analizamos como que no es necesario para la vida). En esta etapa, muchos aprovecharon de abrir negocios, realizar viajes y adquirir bienes inmuebles o vehículos.     

En esta primera fase, era el común denominador que los venezolanos pudieran realizar sus compras de alimentos en un sólo lugar, sin preocuparse tanto por el manejo de las finanzas, ya que hasta las familias con escasos recursos podían presupuestar el ingreso familiar de forma equitativa, es decir lo destinado para abastecerte de comida, te alcanzaba para abastecerte de comida…
Ahora bien, ¿Por qué llamarla sobrantes de felicidad?, Pues por la sencilla razón de que si fuera una felicidad plena, la transición de una fase a otra no fuese sido tan abrupta como lo fue realmente.         

Por otro lado, la segunda fase o como me gusta llamarla “Principio de Incertidumbre” vino inmediatamente después a la primera, y esta vino a cambiar por completo el estilo de vida de la población, puesto que sus prioridades estaban ahora orientadas a cubrir otras necesidades.          

Lo primero que se debe tener en cuenta es que en esta fase hubo un considerable descenso del poder adquisitivo aunado a una escasez de gran variedad de productos alimenticios, como consecuencia de procesos de regularización de precios por parte del estado, esta situación originó la aparición de nuevas marcas y de una subespecie de mercados paralelos como una alternativa para dar respuesta a las necesidades de la sociedad, ¿Cuál era el problema?, Sencillamente que los precios “eran muy exagerados” en comparación con el precio “oficial” y si a eso le sumamos que el poder adquisitivo había disminuido, esto no era rentable para la gran mayoría de la población, lo que obligaba a los ciudadanos a buscar satisfacer sus necesidades por medio de la adquisición de los productos regulados.        

Adicionalmente, en esta fase resultó evidente la existencia de una crisis general en el país, cuyo génesis es de origen multifactorial y que trajo como consecuencia un desajuste económico en la población venezolana. Resultando destacable la aceptación no oficial de pagos en divisas para adquirir productos y servicios por parte de los negocios, como una alternativa para blindar su capital y para muchos ciudadanos, al ver la inutilidad de la moneda local como medio de intercambio, atada a la irresponsabilidad de los políticos.        

Ahora bien, ¿Por qué llamarla “Principio de Incertidumbre”? Bueno, principalmente se debe porque simplemente fue el principio de incertidumbre en dónde reinó la confusión e indignación al momento de la población que buscaba de una forma u otra solventar sus necesidades.            

Finalmente, viene la fase que me gusta denominar como “Incertidumbre Total”, y voy a empezar justificando el por qué llamarla así, y es simplemente por la popular interrogante que se hacen sus habitantes de ¿Hasta dónde iremos a llegar?

En esta fase, los mercados paralelos se extinguieron y la adquisición de productos se fue normalizando en comparación a la fase anterior, sin embargo, a precios no muy accesibles para todos, lo que trajo como consecuencia la aparición de nuevas marcas al mercado con precios más accesibles para el consumidor. Adicionalmente, la dolarización de facto fue exitosamente instaurada en el país, y a pesar de no ser un medio oficial del país venezolano, sus habitantes normalizaron tanto el uso de divisas que resulta común ver que todo (o la gran mayoría) del comercio se rija por el dólar cómo un mecanismo de compra y venta de productos y servicios, en donde además en muchos casos se promueve el pago en moneda extranjera por que se perdió la confianza en la moneda nacional.

Finalmente, me gustaría concluir este breve análisis temporal de la historia económica de mi país con una pequeña reflexión, resulta evidente que los últimos años han venido cargados de grandes cambios que han impactado la economía de todos los venezolanos por igual, en donde nuestro poder adquisitivo se ha reducido considerablemente con el pasar de los años, sin embargo (y no es por sonar idealista o estar cegado a la realidad), la historia siempre nos ha dado ejemplos de que todo proceso es cíclico, de que nada realmente termina de agotarse para siempre, y sí, puede que en este momento de nuestra historia estemos atravesando por una época restrictiva en donde en muchas ocasiones predomina el debate entre adquirir productos para alimentarse o comprar otras cosas que también son necesarias para nuestra vida cotidiana (medicinas, educación, pago de servicios básicos, recreación…), pero sin embargo, y desde una perspectiva tal vez algo idealista de mí parte, la época de bonanza se encuentra también a la vuelta de la esquina, y será una etapa llena de nuevos comienzos y oportunidades, que sabiéndolas aprovechar de forma adecuada lograremos sentar las bases para un futuro próspero para todos los habitantes de esta nación, de tal manera que nos permita afrontar con optimismo y con mucha mejor preparación de la que actualmente tenemos los conflictos que puedan estar por venir.

No tengo duda alguna de que a pesar de todas las adversidades saldremos adelante…    

Por Emiro González

Embajador de Econintech