Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

Uno de los grandes emprendedores de la historia de la humanidad fue Cristóbal Colón, quien quizás no sea santo de devoción de todos  en esta vida, y al parecer,  tal vez el tiempo haya desdibujado lo más importante de sus emprendimientos, su perseverancia. En aquella época los rudos mapas hacían dudar sobre la posibilidad de alcanzar nuevos mundos hacia el occidente de Europa, si bien era cierto que ya se había descubierto la esfericidad de la tierra y la mayoría de los geógrafos y astrónomos podían afirmas la existencia de tierras lejanas, no menos cierto era, que lucía temerario tratar de llegar hasta ellas, pues aun la humanidad no soñaba con la ley de gravitación universal y se creía que si se navegaba demasiado lejos por la superficie del globo terráqueo se corría el riesgo de  lanzarse al vacío.

Ahora bien, aun cuando Colón no fue el inventor de  la idea de la existencia de nuevos mundos, fue el primero en diseñar un plan posible para llegar a aquellas islas sin caer al abismo y sin soportar los peligros horrendos en la navegación. Ese es precisamente el título de la gloria que lo cobijó cuando pudo dibujar aquel atrevido proyecto, el cual era imposible diseñar sin el valor fundamental que siempre acompañó al almirante, la perseverancia. La idea capital pudo haber surgido en cualquier mente en 1480, pero Colón comenzó a trabajar de inmediato en aquella complicada meta, “ir hacia occidente”. Su ciudad natal, Génova no mostró ningún interés en ir hacia nuevos mundos y rehusó el ofrecimiento, lo que obligó al almirante a ir a exponer sus planes a Juan II de Portugal, a quien la idea le encantó, pero su consejo de sabios la consideró ridícula y temeraria.

Sin embargo, el rey de Portugal envío más tarde una expedición secreta con las ideas de Colón, con fatales resultados. Este robo de la idea indignó de gran manera a Colón, quien molesto salió inmediatamente para España, dónde expuso sus proyectos a los reyes durante tres largos años que duró la deliberación, hasta que una junta de geógrafos y astrónomos puso serios reparos al plan concluyendo que era imposible llegar a las islas del occidente. Desconsolado el almirante entabló contactos con las autoridades de Inglaterra y Francia. Por suerte se detuvo en un monasterio de Andalucía y allí expuso sus planes ante el Rey Fernando, pero a éste no le parecían razonables las atrevidas exigencias de Colón de hacerse virrey de las tierras que descubriera. En ese momento cuando una mujer cambia el rumbo de la historia: la Reina Isabel, quien  tuvo la iniciativa de asumir la responsabilidad de los viajes con su propio reino de Castillas.

La historia mencionada anteriormente, demuestra la perseverancia del almirante Colón en mantener una actitud constante en la prosecución de un sueño.  Las personas perseverantes por lo general tienen una gran motivación al logro y un profundo compromiso que les evita abandonar los proyectos que han comenzado. La perseverancia reclama además, de una marcada disciplina y de una autentica determinación para no desanimarse frente a las dificultades y las adversidades de las circunstancias de la vida, por el contrario, éstas representan el dinamismo que hace redoblar los esfuerzos para emprender las acciones  trazados.

 Del mismo modo, es necesario que el emprendedor no pierda jamás el foco de sus  metas y de sus  objetivos, no debe pensar si quiera en el cansancio y en el desánimo para  iniciar las acciones que lo deben llevar a la incomparable satisfacción del fruto de sus esfuerzos.  Esa actitud le permitió a Colón emprender las actividades necesarias para vencer las dificultades y de esa manera obtener el consentimiento, el permiso oficial y los recursos económicos para organizar la expedición que en 1942 confrontó a dos mundos distantes y diferentes y a su vez permitió a los exploradores encontrar muchas cosas notables como oro, algodón, aves y plantas que llevaron de regreso  y  ocasionó que a toda prisa se organizaran las posteriores  expediciones.

Ahora bien, es probable que muchos historiadores consideren a Colón como un colonizador que tal vez llenó de injusticias y atrocidades a las tierras conquistadas, pero nadie podrá negar jamás, que el almirante estaba dotado de una maravillosa energía y tenacidad que lo impulsaron a vencer las barreras para emprender esta apasionante aventura, esa energía es el principal atributo que lo identificaba como un noble perseverante.  “La gota abre la piedra no por su fuerza sino por su constancia” Ovidio.

Por Joel Alberto Torrez

Bibliografía

Colección del Libro de los Valores. Diario el Nacional.

MI Libro encantado. (1973). El Mar y la Aventura.  Editorial Cumbre. México.

Conde Obregón R. (1961). Enciclopedia de Filosofía. Editorial de Gassó Hermanos. España.