La agitación social se agudiza mientras los gobiernos definen qué es lo esencial para la gente y las economías se derrumban

Con la medida que muchos países insisten en tomar, de ordenar encierros obligatorios, los lockdowns, el delicado tejido de cooperación social que mantiene unida a las comunidades se desvanece.

Personas que incluso pudieron mantener su medio de vida intacto y mantuvieron sus trabajos no pudieron intercambiar bienes con aquellos que perdieron sus empleos. Todo el vinculo social se redujo a una pequeña lista de servicios “esenciales” definidos por los gobiernos.

El aumento del desempleo es realmente solo una parte de la imagen del daño económico causado por los bloqueos. Todos los que confiaban en los bienes y servicios producidos por las llamadas empresas no esenciales resultaron perjudicados: consumidores, empleados y empresas cercanas en la estructura de producción por igual.

DE INTERÉS: En Argentina: cuarentena al infinito

Todas las instancias de gobierno miran con desdén a la economía en el manejo de la pandemia.

En Latinoamérica se vienen días difíciles. En Argentina se han vuelto a ordenar restricciones que ya habían sido levantadas. Y todo indica que las próximas semanas serán de una gran tensión social. Luego de casi 100 días de paralización, es muy difícil que se vuelva a empezar la cuenta desde cero, como si no hubiera pasado el tiempo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la capital Federal, se calcula que podrían cerrar 25.000 establecimientos comerciales, muchos de los cuales no podrían volver a abrir las puertas. Ya antes del aislamiento obligatorio, la economía argentina registró un retroceso del más de 5% y el desempleo superó el 10% en el primer trimestre del año.

Es sobre este escenario que el gobierno se mantiene sin ideas y sin propuestas, incapaz de tener iniciativas que frenen los contagios sin hundir hasta el fondo la economía.

De hecho, lo único inesperado que hizo el presidente argentino, Alberto Fernández, en los últimos días fue anunciar la expropiación de una empresa agroexportadora de capital privado, bajo el argumento de que la va a salvar de caer en manos extranjeras y manejar su deuda de que supera los 1.300 millones de dólares.

En el fondo de la discusión está el arreglo al que todavía no se tiene con los tenedores de los bonos argentinos que esperan el pago de 500 millones de dólares correspondientes a intereses desde finales de mayo.

Se de
A pesar de las medidas paliativas tomadas por el gobierno argentino, la agitación social permanece intacta en medio de la pandemia.

Como bien dijo el profesor Randall Halcombe, en un conversatorio sostenido con Econintech: la crisis no la causó el coronavirus. La crisis la causaron las malas medidas tomadas por los gobiernos.

Con información de Mises.org