Hace unas semanas la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos lanzaba el aviso y medía la respuesta de la opinión pública. Alberto Fernández comienza la fiesta estatizadora en medio de un crisis económica, sanitaria y un default.

La expropiación de la empresa agroexportadora Vicentin genera preguntas que no se pueden responder satisfactoriamente. La primera es que las verdaderas motivaciones de tal medida no se pueden decir. Porque hasta ahora la principal preocupación del gobierno había sido “cuidar” la salud de los argentinos, especialmente a los del área metropolitana de Buenos Aires porque “la cuarentena va a durar lo que tenga que durar”.

De la noche a la mañana, una empresa privada endeudada que estaba lidiando con su deuda, como lo hacen las empresas privadas, se convirtió en el foco de gobierno argentino que decidió intervenir y expropiar para salvar a la empresa, sus proveedores y sus trabajadores.Supuestamente. Lo que nadie se puede imaginar es cómo va a hacer eso.

Aquí algunas razones para entender todo lo que está mal con las expopiaciones del kirchnerismo.

1) Argentina está en default desde el pasado 22 de abril. Ese día no pagó los 503 millones de dólares en intereses que debe a los tenedores de los bonos de su deuda soberana. Desde entonces, los acreedores del negocian con funcionarios de la administración de Fernández, encabezados por Martín Guzmán, ministro de Economía, para llegar a un acuerdo y la fecha límite es hoy. Y en medio de todo eso lo que ha demostrado el gobierno argentino es que es capaz de seguirse endeuddando.

La deuda de Vicentin, la epresa expropiada, asciende a 1.350 millones de dólares. Preo no se pueden pagar 503. El economista Miguel Boggiano lo decíá claramente en Twitter:

2) El hecho de que el Banco de la Nación Argentina sea el principal acreedor bancario de Vicentin es un argumento pobre, por decir lo menos, para justificar la expropiación. Ese banco, aunque pertenezca al estado tiene que operar con total autonomía presupuestaria y administrativa. El ser acreedor de tan cuantiosa deuda no justifica la expropiación. Y los préstamos del Banco Nación representan solo una cuarta parte de la deuda de Vicentin. En última instancia, lo que queda demostrado es la ineficiencia de la banca estatal que presta dinero a empresas que después no son capaces de pagar.

3) El gobierno nombra a unos interventores que no tienen experiencia alguna en gestión de empresas, menos aún de la complejidad financiera y operativa de Vicentin. Por lo tanto tendrán que aprender en sus puestos, lo cual implica una beca costosísima para los contribuyentes argentinos.

4) Si se producen la intervención y expropiación es probable que muchos acreedores financieros cobren pero los que finalmente van a pagar los platos rotos son los contribuyentes argentinos. Es decir el dinero pasara de los contribuyentes a los acreedores de una empresa privada. Muchos más serán los perjudicados.

El presidente argentino se reunió con representantes de la empresa Vicentin. Foto: Cronista.com

5) LO MÄS IMPORTANTE: Y es que lo de Vicentin busca sentar un precedente y la respuesta de la sociedad argentina será la que decida qué tan lejos llegará el kirchnerismo. El economista Javier Milei lo explicó muy claro en una transmisión en vivo en su cuenta de Instagram cuando decía que el peor error que se podía cometer era particularizar lo de Vicentin: “Hay un avasallamiento de la propiedad privada. Un ataque sistemático de la propiedad privada”.

Milei fue más allá: “Esto [la expropiación] constituye un delito de lesa humanidad porque cuando está siendo atacada para dejarnos sin medios de sustentación. El estado nos estaría asesinando empujándonos al hambre. Fíjense el caso de Venezuela”.

Equipo de Redacción. Econintech.org
Con información de La Nación.
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