Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

La responsabilidad puede ser entendida como la capacidad que tiene una persona de reconocer y aceptar las consecuencias de los actos que realiza en calidad de responsable, es decir, que está obligado a responder de alguna cosa o por alguna persona; este gran valor humano es justamente lo que necesita la sociedad entera para salir del atolladero moral y ético en que luce hundida por un mal intencionado obrar de la mayoría de los líderes políticos que no actúan precisamente apegados al principio de responsabilidad.

En ese mismo orden, es preciso mencionar que para ser responsables es necesario que cada persona reflexione con seriedad sobre las decisiones que va a tomar, tratando de medir con antelación cómo puede afectar a su propia vida y a la de los otros, asumiendo las consecuencias de los actos sean estos bien hechos o en caso contrario se debe reconocer los errores cometidos y sobre todo mostrar siempre la buena disposición de repararlos lo mejor posible. Esta conciencia en la acción debe estar presente en todo momento de la vida, ya sea en el campo de estudio o en el desempeño de cualquier trabajo o tarea; recordando siempre que un trabajo bien hecho y entregado a tiempo es muestra de una gran responsabilidad por cumplir los compromisos adquiridos, este comportamiento genera confianza y tranquilidad en las otras personas y promueve en convivir humano.

De igual  modo se afirma que las personas irresponsables, tienen dos formas de proceder, en primer lugar, rara vez terminan algo que empiezan o lo terminan de mala manera, en segundo término, las personas irresponsables encuentran en forma sencilla la manera incumplir los deberes afectando significativamente la buena marcha de la sociedad, deformando los valores humanos y dando riendas a un mundo sin control y sin fundamento. En ese orden es preciso mencionar la falta de responsabilidad de las personas que han ejercido la función de gobernar en la mayoría de los países del mundo, llevando al sistema de gobierno a una verdadera perversión de los principios y bases ideológicas que originalmente pudo ser buena. Ya Aristóteles, unos 350 años A.C mencionaba las perversiones de los sistemas de gobierno de aquella época.

En tal sentido el citado filosofo afirmaba, que la suprema autoridad de los estados, es decir los gobiernos, deben estar en manos de personas responsables, dado que las buenas formas de gobierno son aquellas que se ejercen con la vista puesta en el interés común, afirmando que son viciados los gobiernos que contemplan los intereses particulares, por lo que los miembros de un gobierno deben ser primero buenos ciudadanos. A tal efecto, mencionaba entre los sistemas de gobierno a la monarquía o realeza de la persona que gobierna; a la Aristocracia entendida como el sistema de gobierno de varias personas de alta clase social; y a la democracia, donde los ciudadanos en general rigen la cosa pública, siendo estos los que sobresalen por virtud manifiesta sobre la muchedumbre.

Del mismo modo mencionaba Aristóteles, que la irresponsabilidad de los que ejercen los sistemas de gobierno origina perversiones sea cual sea sus bases ideológicas: la monarquía mal manejada conduce a la tiranía; la aristocracia mal orientada casi siempre lleva a una  oligarquía opresora; por su parte, la democracia, sistema donde los más humildes pueden ejercer el poder, pues su base fundamental y básica es la libertad y la generación de riquezas, cuando no se aplica con responsabilidad genera la denominada demagogia que más tarde puede conducir a una anarquía. La libertad por su parte debe sustentarse en el principio de que todos gobiernen y sean gobernados.

Lo anteriormente expuesto, permite afirmar que un gobernante o cualquier persona que ejerza funciones de gobierno  debe basarse fundamentalmente en el principio de responsabilidad, entendiendo que no debe ser la fuerza la mayor de su fortaleza sino, el amor y afecto que brinde a través de un estado de derechos, generando normas sencillas y reglas simples que se apliquen a todos por igual como base de una sociedad libre, donde todos tengan los mismos derechos, olvidando por completo el legado de Bismarck que han aplicado irresponsablemente casi todos los gobiernos del mundo con  resultados nefastos jamás vistos en la humanidad.  Ser responsables es la base fundamental del éxito de todo emprendedor, el mundo espera por usted, manos a la obra.

Por Joel Alberto Torrez

Bibliografía

Colección del Libro de los Valores. Diario el Nacional.

Conde Obregón R. (1961). Enciclopedia de Filosofía. Editorial de Gassó Hermanos. España.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.