Quiere jugar una carta moral pero olvida que él y Bezos compiten por igual en la exploración espacial y en echarle mano a los subsidios del gobierno.

Pasó en Twitter luego de que el periodista Alex Berenson publicara un mensaje quejándose de la supuesta censura de Amazon a su libro “Verdades no reportadas sobre la COVID-19 y los aislamientos”.

Elon Musk reprendió a Jeff Bezos públicamente diciéndole que aquello era “una locura”.

Inmediatamente, en otro tuit, pidió “romper” a Amazon porque: “¡Los monopolios están mal! “.

Y así, sin más, Musk se convirtió mágicamente en un campeón de la libre competencia.

Pero por más vociferante que quiera ser al antagonizar con el multimillonario dueño de Amazon, la verdad es que a Elon Musk le cuesta mucho lograr que sus empresas den ganancias.

Sus productos, por más disruptores y revolucionarios no terminan de ser económicamente viables, al menos que tenga una pequeña ayuda de sus buenos amigos los políticos.

No en vano gasta bastante dinero en cabildeo. En 2017 fueron 760.000 dólares

El preferido del gobierno

Musk quiere pasar como el empresario con la tecnología del futuro: autos eléctricos que se manejan solos, casas abastecidas entramente con energía solar y por supuesto, la exploración espacial.

El lanzamiento de dos astronautas desde suelo estadounidense y el despliegue de 60 satélites para iniciar la creación de una red global de Internet lo tienen muy presente en los titulares.

El tema no es nuevo, ya en 2015 el diario Los Angeles Times, calculaba que los negocios de Musk habían recibido 4.900 millones de dólares del gobierno ibierno.

Pero, aunque es conocido públicamente, no se menciona mucho que sus empresas han sido “bendecidas” con miles de millones de dólares provenientes del gobierno.

Ese dinero provenía tanto de subsidios o exenciones de impuestos en los niveles federales o locales del gobierno.

Good Jobs First, una ONG que se dedica a hacer seguimiento de esos financiamientos gubernamentales al sector privado, tiene toda la información detallada en su página web.

Solo en subsidios, Tesla, Solar City y SpaceX habían recibido dinero de los contribuyentes estadounidenses por casi 4 mil millones de dólares.

¿Qué gana el público? Un mundo con energía más limpia siempre y cuando estas empresas puedan ser económicamente viables por si solas. Y no lo son.

El envío de una misión tripulada desde suelo estadounidense tuvo un gran impacto en la opinión pública. Foto: Cortesía.

Tesla, que entregó a Musk un bono de 2.300 millones de dólares en 2018, está en una comprometida situación financiera. Los beneficios de los subisidios los cobra él. La compañía ese año perdió 1. 000 millones, y en 2019 fueron otros 862 millones en pérdidas.

Musk se ha defendido con el argumento de que si a la industria de los combustibles fósiles se le subsidia, entonces la energía limpia también debe ser subsidiada.

Jeff Bezos es igual

En general tanto Tesla, como su filial, Solar City, hacen productos accesibles para una clientela acomodada. Ambas empresas están lejos de ser negocios rentables.

Pero el propietario de Amazon, aun liderando una empresa muy rentable también recurre a las mismas prácticas clientelistas.

La misma página Good Jobs First tiene un apartado dedicado solamente a seguirle el paso a los subsidios que recibe Amazon.

A la fecha, desde el año 2000, el gigante de las ventas en línea ha recibido casi 3.000 millones de dólares del dinero público.

Equipo de Redacción. Econintech.org