Las fantasías de conspiración que han anunciado una y mil veces el fin de la hegemonía del dólar estadounidense vuelven a fallar.

La crisis del coronavirus puede haber propinado un golpe letal a la idea de que el euro podría algún día reemplazar al dólar como la moneda preferida del mundo al haber expuesto las fragilidades de la eurozona y fortaleciendo el rol de la Reserva Federal estadounidense como el único prestamista global de último recurso.

Estos meses han resaltado, y probablemente cimentado el dominio del dólar en el comercio global, las inversiones, préstamos y ahorros de reservas de bancos centrales, posición que no se ha visto afectada por las diferentes respuestas de los Estados Unidos y Europa a la crisis

Esta semana, reportó Reuters, la propuesta de Unión Europea para un fondo de recuperación financiado con deuda emitida conjuntamente puede ayudar a mejorar el rol internacional de euro si lleva a una mayor cohesión dentro del bloque. Pero los economistas dicen que incluso si la propuesta es aprobada en la reunión de la UE prevista para finales de mayo, las riñas sobre los gastos o la emisión de “coronabonos” para ayudar a los estados más pobres han vuelto a encender las alarmas acerca de una posible ruptura del euro.

“La crisis ha demostrado que el euro puede no durar para siempre”, dijo Joachim Fels, asesor económico global en Pinco, firma gestora de bonos más grande del mundo. “El dólar reina aún con mayor supremacía como la moneda mundial de reserva”.

En años recientes ya el euro había disminuido su participación en las finanzas globales – datos Fondo Monetario Internacional muestran que su peso en las reservas de los bancos centrales es de cerca del 20%, por debajo del casi 26% que era en el 2010, por lo cual son en parte responsables las tasas negativas de interés del Banco Central Europeo. Un índice del BCE sobre el papel internacional del euro cayó de 27% a comienzos de la década del 2000 hasta por debajo del 22% en 2017, último año que se hizo la medición.

La preferencia por el dólar

La dependencia mundial hacia al dólar ha sido subrayada durante el pánico de los mercados del pasado marzo, cuando todo el mundo corrió para tener liquidez en dólares para pagar cuentas, cobrar deudas o simplemente mejorar su capacidad de resisitir los embates de la crisis.

El acceso a los dólares es primordial en tiempos de crisis, entonces los bancos centrales anticipan que de ahora en adelante necesitarán mantener más dólares, explica Brad Setser, fellow senior para economía internacional en el Council on Foreign Relations.
El ímpetu que hizo al dólar fortalecerse un 8% en 10 días, solo se calmó cuando la Reserva Federal activó líneas de canje por cientos de miles de millones de dólares para asegurar que los billetes verdes continuarán fluyendo.

A otros países que necesitaban dólares de emergencia, la Reserva Federal les ofreció préstamos de reposición, si tenían bonos del Tesoro para ofrecer en garantía. Elina Ribakova, del Instituto Internacional de Finanzas, contrastó las acciones de la Fed con las del “tímido” Banco Central Europeo. “Si se mira lo que está pasando ahora en comparación con el 2008, la Fed ha progresado al reconocer su rol como prestamista de último recurso”.

En meses recientes, el BCE ha solo establecido lineas de canje con Bulgaria y Croacia, pero “no hay una conversacion simiar sobre lo que pasaría si el financiamiento en euros se agota”, agregó. “Se debe ser más proactivo si se quiere desafiar la posición del dólar”.

La oportunidad

Desde el nacimiento del euro en 1999, sus simpatizantes han presionado para terminar con el dominio que el dólar ha mantenido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Los llamados se hicieron más fuertes cuando el presidente Donald Trump utilizó el dólar como un arma en sus negociaciones con otros países, como en su disputa comercial con China o al reimponer sanciones a Irán.

Francesco Papadia, ex director general de operaciones de mercado en el BCE, dijo que la actual crisis puede herir aún más la posición internacional del euro si la respueta política de los EE.UU estimula una recuparación más rápida que en Europa.

Pero también, la situación favorecería la creación de instrumentos de deuda que puedan competir en bajo riesgo con los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, lo más cercano a un activo libre de riesgo que existe en el mercado. Si los planes para crear bonos conjuntos de la zona euro ocurren se puede pavimentar el camino a la creación de una alternativa que pueda competir con la seguridad que ofrecen los bonos estadounidenses. Las tensiones crecientes entre China y EE.UU también podrían desalentar a los chinos a mantener la mayor parte de sus reservas en dólares y mudarlas al euro.

Equipo de Redacción. Prensa Econintech.

Crédito de la foto: PT Money: Personal Finance.