Para la OPEP el panorama del mercado petrolero para el segundo trimestre continuará siendo sombrío mientras la demanda de crudo continúa afectada por la crisis del coronavirus al tiempo que algunos de los más grandes productores del cartel han anunciado mayores recortes en la extracción, informó la organización en un informe reportado por Bloomberg.

Según estima la organización, para los próximos meses necesitarán reducir su producción en tres millones de barriles diarios, es decir, alrededor de 15% menos. Los aislamientos obligatorios que se han ordenado o sugerido en casi todos los países para detener la propagación del coronavirus han reducido la demanda global de combustibles para automóviles y la aviación, particularmente en los Estados Unidos, Europa y la India, dijo la Organización de Países Exportadores de Petróleo.

Las previsiones más oscura vienen después de que tres países claves de los exportadores del golfo Pérsico (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait) anunciaran que profundizarán en junio los recortes a los que ya se habían comprometido. Los sauditas apuntan a quitar un millón más de barriles el próximo mes lo que llevará su producción a los niveles de hace 18 años.

Sin embargo, Arabia Saudita y Rusia (socio clave fuera de la OPEP) también han declarado en un comunicado conjunto este miércoles que ven un crecimiento de la demanda y otros indicadores del mercado que mejoran al tiempo que los países emergen de los estrictos aislamientos.

Las reducciones adicionales anunciadas por varios miembros de la OPEP, más allá de sus compromisos voluntarios deberían acelerar el equilibrio del mercado, dijo la organización en su reporte. Aún cuando los precios de esa commodity se han recuperado en las recientes semanas se mantienen un 40% por debajo de los niveles vistos antes de la pandemia al principio del mes de marzo, negociándose alrededor de 30$ el barril en Londres.

La caída de los precios ha pasado factura en los rivales de la OPEP y la organización que estima para al segundo trimestre una reducción de 2,4 millones de barriles diarios provenientes de los países fuera de la organización. Gran parte del rezago corresponde a las operaciones de shale oil en los Estados Unidos. Pero la demanda de la demanda global para el petróleo de la OPEP es de 5,4 millones de barriles diarios, aproximadamente el doble.

La OPEP y sus aliados, una asociación de 23 naciones que incluye a no miembros como Rusia y Kasajistán, han prometido disminuir la oferta en 9,7 millones de barriles por día en mayo y junio. El reporte muestra que incluso si se cumple al pie de la letra con los recortes acordados un importante excedente continuará existiendo durante este trimestre.

Para el presente periodo, la OPEP estima que la demanda del petróleo de sus países miembros será de alrededor de 16,77 millones de barriles diarios, 6,5 millones menos de lo que sus miembros estarían extrayendo en condiciones normales. Dados los vastos incrementos que varios miembros de la organización hicieron el mes pasado mientras competían por su porción del mercado, cumplir con los recortes requerirá un esfuerzo considerable. En abril, los países OPEP llegaron a poner 30 millones de barriles diarios.

El papel de Venezuela

La incidencia de Venezuela en el mercado petrolero es menor que nunca. Los esfuerzos del régimen de Nicolás Maduro se han centrado en emplear el oro extraído del llamado Arco Minero para intercambiarlo por asistencia técnica de Irán para tratar de reflotar la refinación de petróleo en el país, cuyo colapso ha dejado al país sin combustible incapacitando a la economía junto a las estrictas medidas de aislamiento ordenadas para prevenir los contagios de coronavirus. Esto se suma a un país ya afectado por la ausencia de generación de suficiente energía eléctrica para cubrir la demanda interna.

La operación minera en el estado venezolano de Bolívar está en manos, en su mayor parte de organizaciones criminales que mantienen un control basado en el terror sobre las comunidades vinculadas a la actividad de extracción del oro. Registros de cuánto oro se extrae y es comercializado son totalmente opacos y no se tiene certeza de los ingresos que pueda estar percibiendo el país provenientes de la minería.