En este editorial continuamos analizando el impacto de la crisis tomando como ejemplo los casos de Venezuela, Estados Unidos y Argentina y también junto a la economista María Lorca Susino nos acercamos a entender la economía que quedará luego de la pandemia del coronavirus.

La crisis económica ocasionada por la pandemia ya es devastadora y apenas se empiezan a registrar sus efectos. De acuerdo con el FMI, hasta ahora, la economía global retrocedería en un -3% en este 2020. La crisis financiera que inició en 2008 provocó una contracción del -0.1%. En estados Unidos 30 millones de personas se registraron como desempleados en un solo mes. Aquella crisis financiera, que duró aproximadamente 19 meses, creó 37 millones de desempleados.

En este punto ya todos los países, algunos más tarde que otros, se preparan para tratar de tomar la normalidad luego de las medidas tomadas sobre todo por la incapacidad para responder de los aparatos gubernamentales de todo el mundo, obligando a miles de millones de personas en el mundo a encerrarse en sus hogares e incapacitando económicamente a países enteros.

No hay duda que aun si la acción de obligar al cierre de la economía salvó vidas, el precio pagado es muy alto y no es exagerado asegurar que incluso la civilización ha estado en peligro y no precisamente por el virus. Ha sido la reacción de los aparatos estatales y las élites políticas que han visto en muchos países una oportunidad para acrecentar su poder.

El viejo y ¿confiable? intervencionismo

La situación de Venezuela solo puede evaluarse como un catástrofe humanitaria. A todos los problemas que ya había se suman la paralización de empresas todavía activas debido a las medidas tomadas por el gobierno chavista por la pandemia, la escasez casi total de combustible y el desplome de los precios del petróleo. Pero eso no es todo, en una situación tan crítica el régimen encabezado por Maduro volvió a establecer controles de precios y a ordenar inspecciones a los comercios con el fin de perseguir y castigar a los expendios que estén vendiendo fuera de esos precios.

La relativa mejora que los venezolanos percibieron en la segunda mitad de 2019 se ha esfumado y el poco combustible que se puede surtir se consigue a precios que superan por mucho los precios internacionales actuales de la gasolina, lo que se refleja en los precios de los productos de primera necesidad.

En Argentina , la Covid-19 llegó en medio de una crisis y encontró al país sin ninguna preparación para afrontar una emergencia sanitaria nacional. El presidente Alberto Fernández tenía apenas tres meses en el poder cuando la pandemia alcanzó el país y el camino escogido para lidiar con la enfermedad ha sido uno difícil y con duras consecuencias que ya se empiezan a observar.

En 2019 Aregntina registró una inflación de casi el 60% y para 2020 se espera, hasta ahora, una contracción de 6,5% del PIB. También es muy probable que Argentina vuelva a caer en default y que el peso siga devaluándose frente al dólar ya que a pesar de los controles que rigen en el país los argentinos siguen buscando a la moneda estadounidense como refugio ante la depreciación de la moneda local.

Lo único que tendría Fernández para mostrar en su gestión de la crisis (y de toda su gestión) es la poca incidencia de casos y los pocos muertos que ha habido producto del coronavirus. Así, el aislamiento obligatorio hasta ahora previsto hasta el 24 de mayo, con algunas restricciones que se han levantado, es probable que se extienda aún más. El “estado presente” no cede un milímetro de terreno.

La idea de la intervención estatal en la economía (o el control absoluto del estado sobre la economía) sigue siendo muy popular y uno de los mitos que sigue alimentando ese pensamiento es la presidencia de Franklin Delano Roosevelt durante la época de la Gran Depresión.En realidad todas las medidas que tomó el icónico presidente norteamericano empeoraron muchos de los efectos de la -depresión y además la prolongaron. Estados Unidos tardaría una década en volver a tener los índices macro-ecónomicos que tenía antes de esa crisis.

Para los fanáticos del estado no importa el gigantesco fracaso que se evidencia en Venezuela tras años de la más exacerbada intervención del estatal en la economía. No importa que Argentina viva con un aparato estatal en constante expansión y que solo en extraordinarias circunstancias el gobierno haya logrado funcionar sin déficit en las últimas décadas. La solución es siempre más intervención según los estatistas y sus clientes, una ciudadanía fanatizada e infantilizada que prefiere endosarle responsabilidades personales a funcionarios públicos y en esta circunstancia quedarse en casa en lugar de ir a trabajar.

Volver a “abrir” la economía

La economía tendrá que ponerse en pie tarde o temprano y no se trata de discutir en este texto las medidas sanitarias. Sino qué tanto o cuanto puede un gobierno intervenir para ayudar una economía a recuperarse luego de un período severo de crisis. Recientemente, en una conferencia, la economista María Lorca Susino, presidenta de Econintech USA, decía a los participantes que mientras menos intervención gubernamental es mejor porque: “Lo que ha sacado a los países de las crisis es la gente y su inventiva y no los gobiernos”.

En Estados Unidos, explicaba Lorca Susino, solo dos semanas de pandemia bastaron para borrar el crecimiento y el país que cerró el primer trimestre de 2020 con una contracción del PIB de -4,8%. En medio de esa situación también se ha visto como muchos negocios tradicionales han sido gravemente afectados al tiempo que comienzan a surgir nuevos negocios porque muchos empresarios se están reinventando.

Un nuevo capitalismo

La economista comentó que el capitalismo no es todo igual. Hay diferentes tipos de capitalismo y gran parte de la economía de EEUU funciona como capitalismo de emprendedor, una economía que se mueve con pequeñas industrias, pequeños comercios que se han visto muy golpeados por la pandemia, así que una vez superada la crisis se verá quienes están en mejor condición para ayudar a reactivar toda la economía.

A favor de Estados Unidos, aclaró Lorca, está la flexibilidad del mercado laboral, que facilitará la recuperación del empleo y también los estímulos fiscales como el recorte de impuestos y la inversión en infraestructura pública.

Pero la crisis es profunda. La economista diferenció entre dos tipos de crisis. Las crisis EN EL capitalismo (como la crisis financiera de 2008) y las crisis DEL capitalismo, y aseguró que estamos en presencia de la segunda porque de la presente situación saldrá una nueve forma de entender el capitalismo que definió como un sistema dinámico que constantemente evoluciona.

“Esto nos ha hecho pensar en nuestro consumo y en nuestras cadenas de producción. En lo económico, todo va a ser muy diferente”, dijo Lorca Susino.

Crédito de la foto: REUTERS

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