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Honestidad, una palabra derivada del latín honestitas, tiene un significado referido al honor y está relacionado con la dignidad de una persona que tiene la  cualidad de ser honesta, de ser decorosa, honrada, honorable e incapaz de robar o de estafar a otra persona; en términos generales puede entenderse como el respeto a los principios morales y a las buenas costumbres de la sociedad, lo cual permite afirmar, que cuando se trabaja con gente honestas, los proyectos que se emprenden se realizan con mayor facilidad ya que los equipos generan la sinergia y la confianza colectiva que se transforma en la fuerza que da a cada quien  el valor para obrar en forma clara y precisa.

Del mismo modo, se debe observar la palabra opuesta, la deshonestidad para identificar y señalar las conductas de las personas que mienten, que roban, que engañan, que hacen trampas a los demás para conseguir de una forma abusiva un beneficio personal, sin percatarse si quiera, que tarde o temprano su espíritu entra en conflicto y la paz interior se desvanece,  esas personas muestren en sus rostros y en sus figuras,  semblantes que los identifican como gente de poca confianza. La historia está llena de cuentos, fábulas, proverbios, frases y anécdotas alusivas al tema, solo basta con recordar aquel viejo cuento del pastorcito mentiroso y la pérdida de su rebaño de ovejas como consecuencia de sus frecuentes mentiras.

En ese orden de ideas y haciendo referencia a la  honestidad, es importante mencionar que vive la humanidad momentos difíciles,  motivados a la pandemia coronavirus, la cual se ha extendido a casi todo los países del mundo, ocasionando dolor y muertes de seres humanos. Entre tanta información sobre este nuevo virus,  surgen  algunos  políticos llenos de un protagonismo, con información confusa, que en lugar de aclarar el panorama lo enrarece, causando tal vez, mayor desesperanza en las sociedades. Es por lo que hoy se trae a este pliego de papel al gran maestro Kung-Fu-Tse, uno de los mayores pensadores de la humanidad, que al igual que el Covid19, nació en China, pero en el año 551 A. C, en la pequeña provincia de Lu. Es frecuente estudiar a este ilustre pensador con el nombre de Confucio, pues así es como los latinos han identificado al creador del confucionismo.

Como ejemplos para  estos políticos protagonistas que hoy gobiernan en cualquier país del mundo, se presenta las ideas de Confucio sobre la honestidad, este personaje, al igual que muchos, fue designado gobernador de la ciudad de Chung-Tu, en dónde puso en práctica sus enseñanza de honradez en la administración de la cosa pública. Su comportamiento fue percibido por la sociedad, desarrollándose un alto nivel de honestidad y de buenas costumbres en los ciudadanos, a tal punto, que los objetos extraviados y perdidos en las calles eran devueltos a sus dueños o eran colocados en lugares visibles para que los propietarios los retiraban íntegramente. Esta gran transformación en la conducta social sirvió para que Confucio fuera promovido al cargo de ministro de obras públicas, en el cual comenzó de una manera similar. El manejo honesto de fondos y recursos públicos, junto a un conjunto de  disposiciones honestas y sencillas mejoró el nivel de vida de los agricultores y los campesinos que produjo un incremento en las cosechas y como tal en la calidad de vida de todos los habitantes. El comportamiento honrado de Confucio le valió un nuevo ascenso hasta el cargo de primer ministro de estado de Lu, logrando una transformación verdadera, convirtiendo al estado en el más rico, próspero y virtuoso que atraía las visitas de los habitantes de los demás estados de la nación. La honestidad en la administración pública y en cualquier acción humana es el principal valor requerida para tener éxito.

El relato anterior permite concluir que, la honestidad de un funcionario público de alto nivel puede transformar la cultura entera de una nación, que por supuesto molesta a los funcionarios deshonestos, tal como pasó en el estado de Lu. Los gobernantes vecinos temiendo que el ejemplo de Confucio invadiera sus territorios, buscaron la manera de hundir el buen funcionamiento de esa región. Confucio abrumado y triste, al ver que el Duque de Lu se dejó envolver en regalos y tentaciones, abandonó todos los cargos. Aprendamos de cabeza ajena, el mundo cambiará cuando un gran número de gobernantes aprendan a ser honestos. Parafraseando a N. Armstrong, “El coronavirus tal vez sea  una  pequeña amenaza para el hombre, pero es una gran lección para la humanidad que reclama honestidad”.

 

Por  Prof. Joel Alberto Torrez  

Bibliografía

Colección del Libro de los Valores. Diario el Nacional.

Conde Obregón R. (1961). Enciclopedia de Filosofía. Editorial de Gass Hermanos. España.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.