La Revolución de las Pititas logró sacar a Evo Morales del poder. ¿Fue esta una revolución moral? Por revolución moral me refiero a un cambio hacia un país con menos corrupción, donde la población eleve sus estándares con relación a la honestidad y la ética que deben de tener los políticos por los que votamos. Me inclino a pensar que no. Note el lector que no hablo de políticos más honestos, porque estos no aparecen de la nada, recalco que la clave para tener políticos más honestos, es que la población eleve sus estándares y deje de votar por quienes muestran signos de deshonestidad. No veo que eso pase. Creo que la tolerancia de la población a la corrupción sigue siendo alta. Y si no hemos tenido una revolución moral, entonces ¿qué hemos ganado? Hemos ganado libertad, y eso es mucho.

El periodista Carlos Valverde en algún momento indicó que a él no le parecía reemplazar un poder políticopor un poder económico. Su argumento es falaz. Con la caída del gobierno de Evo Morales hemos pasado de una dictadura a una democracia. Al decir que al pasar de un poder político a un poder económico estamos cayendo en lo mismo, Valverde comete la falacia de equiparar el significado de la palabra podercon dictadura. Esto no es correcto, incluso el gobierno más débil o más democrático ostenta cierto poder político y económico. Es absurdo suponer que estamos pasando de una dictadura política a una dictadura económica como Valverde parece inferir. En el peor de los casos podríamos pasar de una dictadura corrupta a una democracia corrupta. Este sería el peor de los casos, e incluso bajo este escenario, lo que hemos ganado (democracia y libertad) es inmenso.

Ahora, su preocupación con la corrupción es válida y debería ser una preocupación de todos. He planteado que el peor escenario es que pasemos de una dictadura corrupta a una democracia igualmente corrupta y aunque esto es una mejora, no deberíamos conformarnos con ello, deberíamos aspirar a una democracia con transparencia y honestidad. De cierta manera la corrupción va a disminuir, porque el gobierno de Evo, con la concentración de poder que logró y con la firme creencia de que iban a gobernar por siempre había abandonado hasta la apariencia de honestidad. Había total impunidad y ni se inmutaban. Podían meter preso a quien quieran, violarle sus derechos fundamentales, tirar por el suelo el debido proceso y no pasaba nada. Es tan importante el ejemplo del líder que incluso los opositores imitaban el actuar del MAS: la alcaldía cruceña es un ejemplo de la prepotencia y el latrocinio que la impunidad del régimen les brindaba y el alcalde de Cotoca, siguiendo el ejemplo de un Ministro de Evo, fue presidente de un club de fútbol, al mismo tiempo que fungía como alcalde. Ni el alcalde de Santa Cruz de la Sierra, ni el de Cotoca son del MAS, pero no actuaron mejor que los masistas. Y algo que todos, oficialistas y opositores en todo el país han imitado es la costumbre de poner su foto en cada obra, en cada esquina y gastar millonadas en radio y televisión, también siguiendo el ejemplo del jefazo.

El mismo hecho de recuperar la democracia, de tener gobernantes que se saben temporales y sujetos a juicios por los siguientes gobernantes disminuye de por sí la corrupción, la impunidad y los actos de injusticia y abuso de poder. Es decir, de ninguna manera vamos a tener un gobierno tan corrupto como lo fue el de Evo Morales. ¿Esta reducción de la corrupción, propia de pasar de una dictadura a una democracia califica como una revolución moral? Creo que no. La policía seguirá viviendo de coimas, como lo hacía antes de que llegue Evo, los jueces, fiscales, funcionarios de aduana, seguirán pidiendo coimas, como lo hacían antes de que llegue Evo, no desaparecerán los ítems fantasmas, aunque tal vez los drones bajen de precio.

El lenguaje tiene muchas aristas y una de ellas nos permite aseverar que sí tuvimos una revolución moral. Hasta ahora he hablado de moral en el sentido de ética y honestidad, pero la palabra moral, también se la puede usar en el sentido de estado de ánimo, de motivación. En esta segunda aceptación, haber salido de la dictadura nos ha dejado más que felices, exuberantes, además nos ha devuelto un sentido de empoderamiento de la ciudadanía que habíamos perdido. La Revolución de las Pititas también nos deja esperanza. La esperanza de un mejor país, la esperanza de que tal vez esto sí sea el inicio de una revolución moral y que los gobernantes que tengamos en el futuro sean mejores, no que Evo, que eso es fácil, sino mejores que los que estuvieron antes que él.

 

Por Javier Paz García

Fuente: http://libertad.org/