Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

La vida tiene ciclos importantes que muestran la presencia de Dios en la historia de la humanidad, de esas bellas memorias, tal vez la misión de Moisés en la salida del pueblo de Israel de la esclavitud a la cual estaba sometida por los egipcios, sea una de las más grandes  presencias divinas en la tierra. Desde entonces todo parece como si fuera un proceso cíclico: Egipto, desierto, maná, tierra prometida. Del mismo modo Venezuela al intentar salir de la esclavitud sometida por los viejos partidos políticos, cayó en un desierto que parece no tener fin, pero sin saberlo Dios fuerte y poderoso da cada día el maná de la vida, e indudablemente vendrán momentos de disfrutar la tierra prometida para la juventud venezolana.

En el artículo anterior, se trató sobre la fábula Gung Ho, de Blanchard y Bowles, sobre la experiencia empresarial vivida por Sinclair y Longclaw en la planta Walton Work # 2, intentando transformar la planta con una visión del espíritu de la ardilla, el estilo del castor y el don del ganso, el primero se refiere al trabajo que vale la pena, que por pequeño que sea debe ser capaz de mejorar al mundo pues está basado en una meta compartida y apoyado en los valores necesarios para hacerlo brillar.

Ahora es el momento de tratar lo referente al estilo del castor y el don del ganso como complemento del Gung Ho. Aplicar el estilo del castor como complemento del espíritu de la ardilla equivale a entender que toda vez que los valores sean los que guíen las acciones de los trabajadores, los líderes  deben dejar que cada trabajador realice lo que tiene que hacer, es decir, una vez que se ha comprendido la meta, el trabajador debe tener un alto grado de control sobre su propio ritmo de trabajo, del mismo modo asume el  cómo hacerlo y el cuándo hacerlo.

De aquí se desprende, que al igual que los castores reconstruyen su guarida, cuando la lluvia los ha afectado, aportando cada uno lo que tiene que hacer y sin duda que lo sabe hacer, los trabajadores deben desempeñarse a la medida de sus capacidades y de acuerdo a sus responsabilidades, nada destruye más el amor propio de un trabajador que la mezquindad de los gerentes en imponer que las cosas se hagan como ellos dicen. La labor de un buen gerente es hacer saber a la gente por qué su trabajo vale la pena, asegurar  que todo el equipo comparta las metas y valores y primordialmente que realice su tarea dentro de los límites previamente establecidos, simulando el comportamiento de los  castores cuando muestran respeto por lo cada uno hace, sin esconder las cosas para evitar que otro los tome.

Del mismo modo, los venezolanos reclaman con fervor que cada quien se ocupe de lo suyo, los gobernantes de turno, léase bien, de turno como en cualquier sistema democrático alternativo, generando políticas públicas que fomenten la libertad económica, que garanticen los derechos de propiedad, de libertad y de adquirir legalmente cosas para su uso o disposición; los empresarios y emprendedores generando bienes y servicios que las propias leyes  del mercado regulen;  los militares  dedicados al resguardo de la nación sin interferir en los asuntos de los particulares,;  las iglesias  ayudando a fortalecer la fe  en Dios en sus habitantes; en fin, cada quien en lo que tiene que hacer. ¡A la carga Venezuela!

Por último, es necesario hacer referencia al don del ganso como herramienta para imprimir entusiasmo al espíritu de la ardilla y al estilo del castor. Los gansos, graznando en forma constante se dan aliento para seguir adelante y en cada meta alcanzada generan un estruendo de entusiasmo como regalo de Dios que hace falta para seguir el camino. Esa es la fuerza que impulsa a seguir a los gansos con entusiasmo. Del mismo modo la gente necesita de esa fuerza impulsora para lograr metas importantes como única razón para trabajar. Se entiende  que el dinero es necesario para satisfacer las necesidades básicas como la comida,  vestido, la vivienda y seguridad, pero se debe tener presente que el espíritu necesita felicitaciones para ganar entusiasmo.

¡A la carga emprendedores! A trabajar con el espíritu de la ardilla, el estilo del castor y el don del ganso.  ¡Gung Ho Venezuela! Hacia la tierra prometida.

 

Por Joel Alberto Torrez

Bibliografía

Harvard Business Review. (1999). La Iniciativa Emprendedora. Ediciones Deusto S.A.  España.

K. Blanchard y S. Bowles (1999) ¡A la carga! Gung Ho! Colombia.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.