Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

Vive Venezuela momentos difíciles, viven los emprendedores momentos estelares.  Un emprendedor puede ser considerado como una persona que crea, que construye y fabrica productos o presta servicios para generar valor a los consumidores prácticamente de la nada; pero fundamentalmente, emprender debe tomarse en cuenta como cualquier acción humana creativa. Este proceso requiere de la energía personal necesaria para tener visión, pasión, compromiso y motivación; características básicas  que  transmiten valores a los socios y al equipo de trabajo apoyan y acompañan a la persona que emprende.

Es muy fácil afirmar que todo  emprendedor requiera del apoyo de un equipo de trabajo motivado que sea  capaz de lograr metas desafiantes, pero siempre será necesario que el líder se convenza que el mayor objetivo que persigue cuando ha iniciado un nuevo negocio tiene que  ser el poder contribuir con el crecimiento armónico de la economía del país. Hoy más que nunca Venezuela necesita de personas valerosas, motivadas, creativas, apasionadas y honestas para lograr alcanzar la estabilidad económica y de esa manera mejorar la tan depreciada calidad de vida de los venezolanos que se han visto en la penosa necesidad de abandonar su país por emprender aventuras desesperadas en otras zonas de la región y del mundo.

Por lo antes expuesto, se puede afirmar que Venezuela reclama a gritos por un nuevo liderazgo político, por un nuevo desarrollo empresarial y por una nueva estrategia económica para salir adelante. El momento coyuntural que afronta Venezuela, originó la búsqueda de algún material bibliográfico adecuado a la situación, hasta lograr recordar aquella hermosa fábula que sirve de guía para este artículo de emprendimiento. Hace algunos años,  Ken Blanchard y Sheldon Bowles, escribieron una fábula titulada  ¡A la carga! (Gung Ho), “Como aprovechar al máximo el potencial de las personas en su empresa”, cuya historia cobra vida para ser aplicada en la Venezuela de hoy, golpeada y asolada por una de las crisis más profundas de los últimos años. Por lo que  se requiere que los trabajadores y el recurso humano recuperen su motivación por lograr las metas y los objetivos y con ello evitar el éxodo forzado de los habitantes hacia otras latitudes.

¡Gung Ho Venezuela!, saldremos adelante cuando cada uno de sus habitantes se dedique a hacer lo tenga que hacer, tal como lo realizaron Andy Longclaw y Peggy Sinclair, protagonistas de la fábula la historia del Gung Ho, en la planta de producción Walton Word # 2. Y tal vez este símil pueda contribuir al desarrollo y crecimiento de los emprendedores de este hermoso país. Entendiendo por estos, a cada persona que participa directamente  en la vida nacional ya sea en el ámbito político, empresarial,  social o económico. Por este motivo la fábula de Blanchard y Bowles, parece cobrar fuerza en la situación que afronta esta hermosa tierra.

A tal efecto, se puede afirmar, que hoy más que nunca Venezuela necesita un trabajador  orientado por el espíritu de la ardilla, el estilo del castor y el don del ganso en sustitución de  una política económica sin brújula, sin horizonte y sin metas, tal cual Titanic que ha visualizado un tempano de hielo e intenta desesperadamente evadirlo, sin analizar detenidamente la situación emergente, tal como lo exponen los autores antes citados.  ¡A la carga  Venezuela! a trabajar con el espíritu de la ardilla.  En dónde cada uno tenga una meta motivadora, sabiendo que con el aporte de cada emprendedor se va reconstruir el país, que el trabajo por insignificante que parezca vale la pena, este tiene que ser  el más importante de todos, pero lo más determinante es, que ese trabajo se realice con honestidad, con ética y orientado hacia un solo objetivo, salvar al país de esta catastrófica situación.

¡A la carga Venezuela! Cada emprendedor, cada trabajador, cada habitante debe comprender que su aporte contribuye al bienestar de la humanidad y deja una huella perdurable en la historia, entendiendo que su trabajo debe ser dignificado, porque es el más importante y por lo tanto, tiene que  ser remunerado adecuadamente y de acuerdo con la tarea realizada, la cual  requiere de pasión y de motivación constante para llevarse a cabo en el momento y en el lugar preciso. Ya basta de hacer creer a la gente que es al Estado y la acción del gobierno a quien compete el bienestar del país. ¡Gung Ho Venezuela! La patria reclama libertad económica para  trabajar con el espíritu de la ardilla. El estilo del castor y el don del ganso en la próxima entrega.

 

Por Joel Alberto Torrez

Bibliografía

Harvard Business Review. (1999). La Iniciativa Emprendedora. Ediciones Deusto S.A.  España.

K. Blanchard y S. Bowles (1999) ¡A la carga! Gung Ho! Colombia.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.