Tal y como explicó Carl Menger, el dinero es una Institución social que surge de manera espontánea como resultado de un proceso descentralizado y continuo de prueba y error mediante el cual el comportamiento que mejor armoniza los intercambios entre individuos es el que tiende a predominar.

En cada lugar o cada momento de la historia, el dinero puede materializarse en un bien distinto, según desempeñe mejor su función en cada contexto.  Puede ser la sal, el ganado, el oro o la plata. Bitcoin es una potencial materialización más de ese proceso descentralizado que describió Menger.

En la película Wall Street, el protagonista le preguntaba a Gordon Gekko que por qué tenía que hundir la aerolínea Blue Star, y éste le contesta:  “Porque es hundible, ¿Te enteras?”.  Gekko quería hundir la aerolínea porque egoístamente buscaba única y exclusivamente su propio beneficio. Sin embargo, a largo plazo es deseable que las empresas que son ineficientes, es decir, hundibles, desaparezcan y liberen recursos para otras actividades más valiosas. Por lo general, un especulador no irá contra una empresa rentable y eficiente puesto que se arriesga a perder mucho dinero si otros especuladores se dan cuenta y apuestan por lo contrario.

Bitcoin es hoy por hoy eficiente y rentable para aquellos que participan en el.  Muchos poseedores de Bitcoin piensan que es un seguro contra la inflación y la injerencia de los gobiernos.  Otros especulan con que sus cualidades están aún muy infravaloradas y que cuando el mercado las reconozca obtendrán grandes plusvalías. Los mineros obtienen una remuneración por el servicio que aportan, y que los usuarios de Bitcoin están dispuestos a pagar, y por último otras empresas ofrecen múltiples servicios a los usuarios de Bitcoin.

Como ya he tenido oportunidad de expresar en artículos anteriores, estoy convencido de que lo que el mercado valoró de Bitcoin no fue la posibilidad de hacer transacciones muy rápido. Para eso ya existían Paypal o Visa. La novedad de Bitcoin fue ser la primera moneda digital que no era el pasivo de nadie, resistente a la censura y a las injerencias y costes (inflación) infligidos por los Estados. Es decir, dinero digital, eficaz, eficiente y libre.

Por tanto, la pregunta de si Bitcoin es hundible es muy relevante puesto que entre sus proposiciones de valor principales está precisamente ser lo más resistente posible a ser hundida.  Es indudable que ni Bitcoin ni ninguna otra moneda es invulnerable ante un enemigo que tiene la capacidad de dilapidar una enorme cantidad de recursos ajenos para financiar su ataque y no es objeto de este artículo entrar en tecnicismos de cómo podría llevarse a cabo. Eso sí, una cosa es que sea hundible, y otra cosa muy distinta el coste que supondría hundirla y quien estaría dispuesto a asumir tanto el coste económico y/o político como el enorme riesgo de lanzar ese ataque y acabar fracasando, puesto que un ataque fallido podría tener el resultado opuesto al pretendido fortaleciendo sustancialmente a Bitcoin.

Yo sostengo, con todo el dolor de mi corazón, que si Bitcoin es hundible debe ser hundido.  Ahora bien, aunque su implementación actual pudiera ser vulnerable, Bitcoin como concepto no se puede desaprender. En el caso de que Bitcoin pudiera ser hundido, tengo el pleno convencimiento de que la Institución del dinero continuará su curso e implacable y cual martillo pilón encontrará el “próximo Bitcoin”, más resistente que el anterior gracias al conocimiento adquirido.

Creo que todos aquellos que defendemos la libertad tenemos la gran oportunidad de hacerlo apoyando a Bitcoin en la medida en que cada uno quiera con el objetivo de que sea lo más resistente posible ante los enemigos de la libertad.

“No creo que volvamos a tener un buen dinero hasta que se lo quitemos al Gobierno de las manos, es decir, no podemos quitárselo violentamente, todo lo que podemos hacer es introducirlo astutamente de tal forma que no lo puedan parar”.
F.A. Hayek, 1984

 

Por Manuel Polavieja

Fuente: https://www.juandemariana.org/