Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

En muchas ocasiones, cuando se le pregunta a la gente  si se han fijado metas en alguna  etapa de sus vidas, por lo general, la mayoría levanta la mano en señal afirmativa, pero sucede lo contrario si además se complementa la pregunta con la frase las han escritas en forma adecuada. La metas representan una guía que orienta la vida de las personas, es por eso que, una inmensa mayoría va por la vida sin rumbo, tomando cualquier camino, es indudable que no saben a dónde van y no se fijan metas alcanzables.

Sin embargo, si se observa  alrededor y se  mira para un lado y para el otro, podrán notar que el mundo está lleno de cosas y que todo, absolutamente todo lo que se ve, estuvo en la mente de alguien en algún momento dado, es decir, surgió inicialmente como un pensamiento de alguien que luego cobró forma y se transformó en una meta clara y precisa. De lo anterior se despende una importante interrogante, ¿Cómo establecer metas ganadoras que puedan cobrar forma y materializarse?  La respuesta a esta interrogante, tal vez no sea tan complicada como parece, pero si requiere de un conjunto de pasos disciplinados que orienten el objetivo.

A tal efecto, Harold Finch, en su libro Las tres llaves que abren la puerta al gran éxito, sugiere en primer lugar, que para fijar metas ganadoras es necesario tener una visión a largo plazo, para ir procesando en forma paralela metas más cortas y puntuales, pero en ambos casos la tarea fundamental para tener éxito, es escribir los sueños con precisión y puntualidad.

De lo anterior se desprende, que las metas deben escribirse, lo cual permite que el mensaje penetre con suficiente fuerza al subconsciente del cerebro para hacer que el mismo regrese constantemente al consciente y comiencen a activarse las fuerzas naturales que lo impulsaran hacia el logro. Por lo tanto, es de vital importancia que cada meta que se escriba sea medible, cuantificable   y alcanzable en un tiempo límite ya que las metas imposibles pueden conducir a frustraciones difíciles de borrar de la mente de las personas.

Del mismo modo, es importante que las metas sean siempre positivas, que conduzcan hacia acciones buenas, que traigan paz interior a las personas; las metas negativas matan el alma del ser, por el contario una meta positiva se contagia, se relaciona y trae siempre esperanzas. Así sucedió en 1960 cuando la conquista espacial estaba siendo dominada por los soviéticos, victorias como el Sputnik, primer satélite artificial; la perrita Laika y el primer ser humano en el espacio, activaron a todo un país a partir de la meta del presidente.

A tal efecto el presiente Kennedy, en los Estados Unidos, anunció en 1961, que los norteamericanos lograrían llevar un hombre a  la luna y lo traerían de vuelta a la tierra sano y salvo, antes que finalizara la década de los sesenta. Muchos científicos norteamericanos pensaron que era imposible debido a la falta de fondos económicos y a lo novedoso del asunto. La visión del presidente ascendió a toda la nación en forma positiva y de esa manera se emprendió la meta más grande hasta entonces realizada, así fue como en julio de 1969 Armstrong y Aldrín pisaban la luna y volvían a la tierra, emparejando la guerra por la conquista del espacio.

De lo anterior se desprende, que toda meta debe tener una fecha límite  que  llene de energía a los ejecutantes y  le dé vigor y fuerza a las acciones que se emprendan. A su vez, debe tener un espacio definido que permita medir su radio de acción. Piense en grande y una ruta positiva lo llevará a la tierra prometida y entonces podrá exclamar “Este es un pequeño paso para el hombre, pero es un gran salto para la humanidad.”

 

Por Joel Alberto Torrez

 Bibliografía

Harvard Business Review. (1999). La Iniciativa Emprendedora. Ediciones Deusto S.A.  España.

Harold Finch, (1999).  Las Tres Llaves que Abren la Puerta al Gran Éxito. Usa.

Ramos Crespo, M (2010). Educadores Creativos, Alumnos Creadores. Editorial San Pablo. Caracas Venezuela.

Timmons j. y Spinelli S. (2007). New Venture Creation. Entrepreneurship for 21st Century. McGraw-Hill.  

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