Es sorprendente que siendo el de Bitcoin un modelo de contabilización descentralizado, parece no existir en la web una sola explicación del funcionamiento de esta criptomoneda desde el punto de vista de la contabilidad. Mi propósito en este artículo es explicarlo de manera que cualquier persona con unos básicos conocimientos en contabilidad entienda sus fundamentos subyacentes.

La red Bitcoin se puede subdividir en tres niveles de abajo a arriba en el que cada cual tiene su equivalente en el sistema contable:

  • Transacción = Apunte contable
  • Bloque = Asiento contable
  • Blockchain = Libro diario

El nivel mínimo es la transacción. Una transacción de BTCs es similar a realizar una transferencia bancaria ya que en ambos casos se realiza un apunte contable de los involucrados. Cada usuario de Bitcoin tiene una wallet o monedero o cartera de moneda digital que hace las funciones de una cuenta de depósito en un banco tradicional. En ella, viene recogida el saldo total de bitcoins de cada usuario. Así, en la transferencia de moneda digital, se especifica la cantidad de moneda virtual que cambia de manos, la cartera de salida y la cartera de entrada. Por ello, una transacción de BTCs es equivalente a un apunte contable.

El siguiente nivel superior es el bloque. Un bloque reúne un conjunto de transacciones. La red Bitcoin genera un bloque nuevo cada 10 minutos y cada bloque contiene unas 2000 transacciones aproximadamente. El bloque es el equivalente a un asiento contable dentro del libro diario, pero por su funcionamiento descentralizado tiene algunas diferencias con este.  Un asiento contable tiene, además de la información de las transacciones, un número de asiento y la fecha de cuando se realiza el hecho contable que se registra. En el caso del bloque, aunque se habla de número de bloque como si de número de asiento se tratase, realmente dentro del bloque no se especifica qué numero de bloque es. El método que se usa para identificar en qué posición de la cadena de bloques va ubicado dicho bloque es: Primero, se hace referencia a un identificador único que hace referencia al bloque anterior, posteriormente van incluidas todas las transacciones que se proponen para formar parte de la cadena de bloques con la información especificada en el apartado anterior y finalmente otro identificador único que hace referencia al bloque nuevo. Sobre cómo se generan estos identificadores de los bloques o qué requisitos deben tener para ser aceptados dentro de la red no se va a explicar por no ser el objetivo de este artículo.

Finalmente, el conjunto de bloques es lo que se conoce como cadena de bloques o blockchain. El blockchain es un libro diario en el cual están contabilizadas todas las transacciones de la criptomoneda. Un hecho curioso de todo este sistema peculiar de contabilización es que un conjunto de usuarios puede ponerse de acuerdo en continuar la contabilidad a partir de un bloque que no ha sido introducido en la cadena de bloques por lo que el inicio de un libro diario puede tener varios finales diferentes. Esto se conoce como bifurcación y genera una nueva criptomoneda.

El concepto de wallet o monedero que antes se ha mencionado también tiene su equivalente contable. Cada monedero representa una cuenta concreta dentro del libro mayor. El libro mayor sería el conjunto de todos los monederos de todos los usuarios de Bitcoin.

Esta innovación del registro contable no solo puede ser aplicado a criptomonedas, sino que ya se está usando en varias empresas como sistema de trazabilidad de sus productos desde la producción hasta la venta del cliente final. Quién sabe en qué múltiples usos veremos implantado una cadena de bloques en un futuro próximo.

 

Por Jon Aldekoa Vázquez

Fuente: https://www.juandemariana.org/