“La economía israelí cambió completamente y pasó de ser una centralizada a una de mercado. Eso es lo que permitió que la inflación bajara de manera radical”. Así lo explica Esteban Klor, el economista cordobés que estudió en Estados Unidos y se radicó en Israel. Ahí se “graduó” en inflación ya que vivió de cerca el desastre inflacionario de ese país cuando en 1984 alcanzó el pico de 480% anual.

“El país estaba al borde del default y en julio se celebraron elecciones que derivaron, por la falta de mayorías que se produjo en un sistema parlamentario, en un gobierno de unidad nacional formado por las dos agrupaciones principales, el Partido Laborista de Shimón Peres y el Likud de Itzhak Shamir”, explica Klor. “Un año después, se puso en marcha un plan de estabilización económica que resultó muy exitoso, al punto de que en ese mismo año el índice de precios cayó a casi un 20%”.

Las palabras de Klor las dijo en la Argentina, adonde llegó invitado por la fundación Amigos Argentinos de la Universidad Hebrea de Jerusalén, con el auspicio de la embajada de ese país. Acá Klor esquivó hablar de la Argentina, alegando desconocer en detalle la situación económica actual y sí se enfocó en las lecciones que dejó la crisis israelí al implementar un  “un programa de estabilización exitoso, sobre todo cuando los problemas económicos son crónicos y su aplicación conlleva costos sociales, no es posible sin que esté detrás un gobierno de unidad nacional”.

“La inflación de Israel tuvo una base fiscal”. Explicó Klor: “El déficit fiscal en los años anteriores había subido al 17,5% y el sector público se llevaba casi un 77% del Producto debido a la existencia de numerosas subvenciones y subsidios y a una intervención masiva del gobierno en la economía. La idea principal del programa, entonces, fue disminuir tanto el gasto público como el déficit fiscal.

Esteban Klor nació en Córdoba y se trasladó a Israel tras terminar la escuela secundaria. Allí estudió Economía y, más tarde, marchó a los Estados Unidos para realizar su doctorado en la New York University. Durante un año dio clases en la universidad de Rochester y, al volver a Israel, pasó a desempeñarse en la prestigiosa Universidad Hebrea de Jerusalén, donde enseña en la actualidad

Ahi enfocó a un mal compartido con la Argentina que padeció Israel: un gobierno populista. Se refirió al gobierno de Menahem Beguin quien en 1977 subió sideralmente el gasto social sin aumentar ingresos fiscales. “Sin embargo, cuando llegó el momento de aplicar el plan, esos sectores representados por el Likud no se opusieron porque ese partido era parte del gobierno. Un programa de estabilización exitoso, sobre todo cuando los problemas económicos son crónicos y su aplicación conlleva costos sociales, no es posible sin que esté detrás un gobierno de unidad nacional”.

Para solucionar ese mal, cuyo estrago más evidente fue una hiperinflación del 480%, se determinó bajar el gasto. Si bien algunos impuestos subieron, la intención fundamental fue cortar el gasto público. Así, hoy llega al 40% y es uno de los más bajos entre los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el llamado “club de los países ricos”).

La economía israelí cambió completamente y pasó de ser una centralizada a una de mercado. Eso es lo que permitió que la inflación bajara de manera radical.

-Otra de las causas de la inflación de aquellos días era que el Banco Central dependía casi exclusivamente del gobierno e imprimía dinero para comprar títulos de la deuda pública. Desde el plan de 1985 se le dio una autonomía total y se le impidió por ley realizar ese tipo de operaciones. Desde ese momento, pudo comprar deuda, pero solo en el mercado, ya no directamente al gobierno.

También se depreció la moneda en un 20% y se congeló el tipo de cambio y los salarios. Parecen cambios elementales y relativamente simples, pero fueron posibles y exitosos por un detalle elemental: la recuperación de las instituciones.

 En 1985 había una inflación de 500% y en 2018 fue menor al 1%. Desde los últimos 15 o 20 años fue menor al 10%.

“La moneda que se depreciaba de manera astronómica, ahora se aprecia. En los últimos 10 años la moneda israelí se apreció 25%. La industria israelí exige al banco central para que la moneda deje de apreciarse. La inflación es hoy menor al objetivo del gobierno, de entre 1% y 3%”.

 

Fuente: https://www.visionliberal.com.ar/