En Venezuela el llamado “estado” no es más que una expresión de la voluntad de las personas que ejercen las labores de gobierno, los últimos años son una demostración terrible de esta afirmación. Ese ente superpoderoso que es el estado venezolano, poseedor de la principal riqueza de la nación, y que se construyó durante un siglo, terminó poniéndose en contra de sus ciudadanos y los resultados son tan atroces que Latinoamérica entera y todo el mundo sufren hoy las consecuencias de la tragedia venezolana. Ese estado propietario, paternalista y represor no debe seguir existiendo.

La única forma de revertir ese orden de las cosas es quitándole el poder al estado, algo que solo es posible quitándole sus fuentes de financiamiento, las “commanding heights”, es decir, los sectores claves de la economía.

Eso solo puede hacerse con una acción: la privatización.

Esa palabra satanizada por la izquierda global y todas sus ramificaciones mediáticas y de la industria cultural es la única alternativa real para reconstruir a Venezuela y embarcarla a un rumbo de prosperidad y libertad. Es decir, las industrias de petróleo, metalúrgica, electricidad y telecomunicaciones, en principio, deben pasar a manos privadas.

Hay dos formas de efectuar esa privatización. Una es la tradicional: que la propiedad de las empresas estatales que operan estos sectores de la economía se adquirida directamente por empresas privadas internacionales que cuenten con la capacidad para reflotar a cada una de ellas para volverlas operativas y rentables.

La otra forma es la que ha propuesto Econintech y es una en la cual la propiedad de los activos pasarían a manos de los ciudadanos venezolanos, quienes se convertirían todos en accionistas de dichas empresas con una representación efectiva en la toma de decisiones y, lo que es más importante aún, y retomarían el poder que el estado omnipotente les arrebató hace años.

En resumen, la idea planteada por Econintech explica como la propiedad de empresas y bienes del estado pasaría a manos de los ciudadanos venezolanos mayores de 18 años por medio de acciones que serían distribuidas de forma equitativa y manejadas a través de la institución financiera nacional o internacional que cada ciudadano decida utilizar y que a su vez lo representará ante la Junta de Desocialización, órgano colegiado que dirigiría el proceso de transferencia de la propiedad de bienes empresas públicas.

(La propuesta completa puede leerse en el libro Prosperity and Liberty: Whant Venezuela Needs, editado por nuestro director y fundador Rafael Acevedo el cual está disponible aquí)

Igualmente, el plan contempla resarcir el daño económico infligido a personas naturales o jurídicas que hayan sido víctimas de la expropiación de sus bienes sin haber recibido compensación alguna. Las acciones que recibirían los ciudadanos no podrían venderse por un período inicial de tres años.

Como consecuencia de esta política se generaría una gestión óptima, privada y despolitizada de dichos activos lo cual los haría más productivos.

No son dueños de nada

Los venezolanos han sido adoctrinados durante décadas para creer que son dueños del petróleo y de las riquezas de la nación cuando en realidad son los políticos de turno en el poder quienes han actuado como los verdaderos dueños de la riqueza venezolana administrándola para su beneficio personal y la promoción de sus agendas políticas personalistas tanto en Venezuela como en todo el mundo.

Hay alternativas para que Venezuela pueda ser un mejor país para todos y esta es solo una de las propuestas de Econintech hechas como un aporte para el único futuro posible para Venezuela