¿Qué pasa cuando el gobierno fija un precio máximo a un producto?

Si el precio establecido por el gobierno es inferior al que se establecería libremente en el mercado (asumiendo un mercado competitivo), el resultado será un incremento en la cantidad demandada del mismo y una disminución en la cantidad ofertada. Por ejemplo, si el tomate baja de precio, los consumidores querrán comprar más tomate y los productores querrán producir menos tomate. Si previamente existía un equilibrio entre la oferta y la demanda de tomates, una disminución de precios provocará el desabastecimiento de este producto.

Los controles de precios además conllevan la aparición de mercados negros donde vendedores y compradores están dispuestos a intercambiar el producto por un precio superior al establecido por el gobierno. Los controles de precios también generan discriminación sobre quienes tienen acceso al producto, ya que, al existir demasiados compradores, los productores pueden elegir a quién vender y a quién no vender.

En el largo plazo, también decae la calidad del producto, porque si los productores se ven forzados a disminuir sus precios, entonces utilizan insumos de menor calidad para producir.

Finalmente, si el precio establecido por el gobierno está por debajo del costo de producción, eventualmente la industria desaparece.

Cualquier estudiante de primer año de Economía sabe esto y no le sorprende que, por ejemplo, haya desabastecimiento de leche en Venezuela, o que el servicio de transporte público en Bolivia sea de los peores de Latinoamérica en cuanto a calidad. Y si a un buen estudiante de primer año de Economía le preguntan qué se puede hacer para acabar con el desabastecimiento de leche en Venezuela y mejorar la calidad del transporte público en Bolivia, su respuesta será que habría que eliminar los controles de precios.

El infierno está empedrado de buenas intenciones, reza un refrán. Los topes de precio generalmente se establecen para ayudar a las familias pobres a tener acceso a cierto producto a un “precio justo”, sin embargo tienen como consecuencia privarles de dicho acceso, ocasionando desabastecimientos, mercados negros, discriminación en la asignación del producto y disminución de la calidad.

 

Por Javier Paz García.

Fuente: http://libertad.org/

© Libertad.org