Lo expresado en este artículo es opinión de su autor; no necesariamente refleja la postura de Econintech.

La grave crisis política y socioeconómica en la que estamos inmersos los venezolanos nos ha llevado en muchos momentos a sentirnos emocionalmente disminuidos y a experimentar situaciones nunca antes imaginadas. Simplemente con la hiperinflación galopante es imposible cubrir con el  sueldo mensual, en mi caso, de un profesor universitario, las necesidades básicas, el costo de las medicinas, el arreglo del vehículo, entre otras. No se hable de vacaciones que impliquen desplazamientos largos a nivel nacional e internacional. Estas quedaron en el recuerdo. Como es sabido, el sueldo de un profesor universitario en la más alta categoría, no llega a un dólar diario.

¿Pueden imaginar uds la angustia, preocupación, el estrés que esto ocasiona en el venezolano, acostumbrado a autogerenciarse y a vivir con cierto margen de tranquilidad y confort?  No es de extrañar que esto haya provocado un gran éxodo de profesionales y no profesionales del país, y lo que es peor y muy doloroso, un número alarmante de suicidios. No poseo las estadísticas, pero es frecuente oír  casos de éstos en personas ancianas, adultos, jóvenes y hasta de niños.

¿Qué hacer para primero, no caer en depresión y segundo, para cubrir parte de las necesidades básicas?  Mi respuesta es ocupémonos. Debemos pensar en vías alternas que nos permitan obtener dinero bien habido. Pensar en ideas realistas que puedan convertirse en productos, bienes o servicios a ofrecer a la comunidad y así obtener un beneficio. Debemos pensar,  familiarizarnos  mental y emocionalmente  con la(s) idea(s) para luego ir a la acción, a producir. Estoy hablando de ocuparse, de trabajar, de emprender.

Dios ha dotado al ser humano de inteligencia, capacidades, habilidades y destrezas que deben ser desarrolladas.  Veamos qué podemos hacer.  Examinemos si tenemos los conocimientos y habilidades requeridas para desarrollar esa idea que llama nuestra atención y que además, es factible de lograrse. Si hay debilidades, capacitémonos, busquemos información al respecto y también sobre emprendimiento. Así se podrá desarrollar con éxito la actividad emprendedora.

Es el trabajo realizado de una manera libre,  voluntaria y en cooperación con otras personas lo que nos ayudará a salir adelante y a vencer los momentos difíciles. En algún momento  de su historia, los países desarrollados han vivenciado crisis, algunas muy críticas, como Alemania. Lo importante es aprender de ellas, de los errores, para no caer en lo mismo. ¿Cómo han surgido esos países desarrollados?  La respuesta es obvia, a través del trabajo.

No se puede esperar que terceras personas, llámense éstas políticos, gobernantes, primeros ministros, institutos de beneficencia, ONGs vengan a solucionar nuestras necesidades básicas. Somos nosotros los que debemos protagonizar el cambio nuestro y por ende el del país, a través del trabajo emprendedor. Una cosa es recibir ayuda por cierto margen de tiempo, recibir orientación y capacitación y otra,  es hacerse dependiente de esa ayuda para sobrevivir. Esto convierte a las personas en seres pasivos, perezosos e incapaces de decidir su propio destino, de lograr independencia y progreso cuando en realidad somos seres inteligentes con capacidades y habilidades por desarrollar.

Es común oír decir que el venezolano tiene un buen sentido del humor, que de toda situación, por difícil o dolorosa que sea, saca un chiste. Creo, esto ha ayudado a que las cifras de suicidios no sean mayores. Pues bien, encendamos la chispa de la creatividad, ocupémonos y trabajemos en desarrollar una idea realista. Emprendamos. Si en esta experiencia emprendedora incluimos a los miembros de la familia  es mucho mejor. Esto constituye un aprendizaje muy formativo para los niños y jóvenes del núcleo familiar, en caso de haber. Téngase presente que es en la familia, en la escuela, grupos deportivos, grupos sociales que  frecuenta y a temprana edad, cuando  se siembran en el niño las semillas del amor hacia el trabajo, de la motivación al logro, del trabajo en equipo, de la perseverancia, de la responsabilidad, del respeto a los demás, entre otros valores.

Hay que ver la diferencia en obtener algo, muy deseado, como regalo o como producto del propio esfuerzo. La diferencia es grande.  Diré un ejemplo propio. A una sobrinita, sus padres, con cierto esfuerzo, le compraron una Tablet. Qué alegría para la niña. La usaba y la llevaba consigo por doquier. Poco tiempo después, descuidadamente, se sentó sobre la Tablet. Hasta allí le llegó la alegría. Más tarde quiso un teléfono celular. Esta vez, sus padres cambiaron de táctica. Si quieres un teléfono, tendrás que reunir para adquirirlo, le dijeron. La niña, muy motivada para adquirir el objeto deseado, se ofreció a realizar algunas labores domésticas en su casa, a ahorrar su mesada y participó en un concurso de dibujo en el cual salió ganadora del premio, en dinero. Cuando reunió lo suficiente compró su anhelado teléfono, el cual cuida con esmero.

Es a través del trabajo emprendedor, de nuestro propio esfuerzo como saldremos adelante. Que esta crisis sirva para crecer, no para hundirnos en la inercia, tristeza y depresión. Si otros países salieron adelante después de vivir situaciones también críticas como las guerras, nosotros también.

En conclusión,  a más emprendimiento menos depresión y dependencia de otros. Mayor crecimiento, prosperidad y tranquilidad.

 

Por Dra. Neley Rueda

 

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