Un banco es una institución de intermediación financiera que sirve de enlace entre personas que tienen dinero ocioso (ahorristas) y personas que necesitan dinero (prestatarios). Cuando una ahorrista tiene dinero acumulado y no tiene donde invertirlo, ni a quien prestarlo, entonces recurre a un banco para guardarlo y ganar un interés (el interés que el banco ofrece a sus ahorristas se denomina interés pasivo). A su vez el banco debe prestar el dinero del ahorrista a un prestatario y cobrar un interés por el préstamo (el interés que el banco cobra por otorgar un crédito se denomina interés activo).

Para que el banco sea rentable, es obligatorio que el interés que el prestatario paga al banco sea mayor al interés que el banco paga al ahorrista. Los intereses que el banco recibe por prestarle dinero al prestatario tienen como destino: 1) el pago de intereses al ahorrista, 2) costos administrativos, como ser sueldos de funcionarios, alquileres de oficinas, papel, fotocopias, agua, luz, teléfono, etc. 3) y el dinero que sobra (si es que sobra) queda como ganancia para los accionistas (dueños) del banco.

Si el ahorrista y el prestatario pudieran juntarse y hacer esta transacción directamente, entonces no habría necesidad de que el banco funcione como intermediario. Si éste fuera el caso, en vez de pagar dinero al banco (la diferencia entre el interés activo y el interés activo es un pago que queda para el banco) el ahorrista y el prestatario podrían dividirse este dinero y de esa forma terminar con una ganancia mayor para el ahorrista y un costo menor para el prestatario. Éste es precisamente el caso cuando pedimos préstamos a algún familiar o amigo, sin pagar nada a ningún banco.

Sin embargo, en la mayoría de los casos es muy costoso juntar a prestatarios y ahorristas de forma directa. Por ejemplo para un ahorrista que vive en X no le es rentable viajar a Y para prestar su dinero o a un prestatario ir a buscar al ahorrista a otra ciudad. En este caso es más eficiente que el ahorrista deposite su dinero en un banco de su ciudad y que una sucursal de ese banco en otra ciudad haga el préstamo. La facilidad que el banco le otorga al ahorrista, al tener un lugar para colocar su dinero de forma inmediata, sin perder mayor tiempo ni dinero en la búsqueda de un prestatario, es un servicio que nos da el banco y por el cual recibe una ganancia. Similar situación se da con el prestatario.

Por otro lado, cuando el ahorrista presta su dinero, asume el riesgo de que el prestatario no pague y el ahorrista no reciba ni el interés ni el capital que prestó. Cuando el ahorrista pone su dinero en un banco este riesgo disminuye considerablemente (aunque tampoco desaparece ya que el banco puede declararse en quiebra). Si asumimos que el banco no va a declararse en quiebra, entonces vemos que el banco asume por completo el riesgo y el costo de que el prestatario no pague su crédito. En el sistema bancario, cuando un prestatario no paga su crédito, el banco no le dice al ahorrista que no le va a devolver sus ahorros porque no le han pagado: el banco está en la obligación de tener el dinero de los ahorristas disponible, independientemente de que existan prestatarios que no hayan pagado sus créditos.

Para minimizar el número de prestatarios que no cumplen sus obligaciones, el banco incurre en costos para comprobar requisitos, investigar a los posibles prestatarios, verificar que la información que proveen es correcta, etc. El riesgo de incumplimiento de pagos por parte del prestatario y los costos que los bancos incurren para minimizar este riesgo son dos servicios más que justifican el por qué el banco se queda con parte del interés que le cobra al prestatario.

Los bancos y otras entidades financieras cumplen un rol fundamental en una economía moderna, sirviendo de intermediarios entre prestamistas y prestatarios, canalizando la utilización de los recursos financieros ociosos hacia fines productos y de esa forma ayudando al desarrollo del país.

 

Por Javier Paz García.

Fuente: http://libertad.org/economia/