La racionalidad aplicada a fenómenos que exceden la capacidad de control de sus líderes, y que en su construcción lógica necesitan como insumos hechos futuros o desconocidos, es un juego de muy limitada eficacia. Es además una forma de aproximarse a la realidad que se ve crecientemente desechada en vista de las escalofriantes experiencias de los últimos siglos, partiendo por Napoleón.

En consecuencia, no intentaremos acotar las alternativas que se abren a partir de miles de senderos posibles. Ni dilucidar paradojas políticas de difícil interpretación, entre ellas la renuencia de la UE a sellar un pacto de salida que se constituya en sendero andadero para otros países euroescépticos, por una parte, y por otra, la conveniencia de mantener lazos comerciales y financieros con una potencia y un aliado tradicional.

El laberinto en que se ha sumido el Reino Unido verdaderamente no admite, desde ningún lado del canal, un cálculo racional de costo y beneficio.

El Paraíso Perdido de John Milton tiene mucho que ver con el Brexit. Es además un ejercicio genuinamente británico que puede contribuir a señalar una visión. Desde las antípodas de la cultura anglosajona, el cuento Casa Tomada (1949) de Cortazar comparte profundas raíces con Milton. Siendo más rotundo en su incertidumbre, sin duda contribuye a esclarecer este punto de vista.

El poema  épico, escrito en 1667, refleja la profunda pasión por la libertad y autodeterminación de su autor, y tiene como telón de fondo la turbulencia política de su época y los candentes asuntos que estaban en juego. ¿Qué nos dice Milton en su poema? Que permanecer en el paraíso un día más es imposible. Es tiempo de marchar, como exigencia y como necesidad, porque solo así Adán y Eva asumirán las consecuencias de su libertad. Con responsabilidad, con trabajo duro, con lágrimas, con valentía.

Las mejores páginas de la historia del valiente pueblo británico están marcadas por la vulnerabilidad. Por ejemplo en la derrota de la Armada Invencible en 1588, o bien al inicio de la mayor batalla por la libertad británica, donde fluye neta del discurso This was their finest hour (Churchill, junio de 1940).

Desde su ceguera, Milton se sumerge en el Génesis y saca consecuencias para su tiempo. Luego de comer del árbol del bien y del mal el hombre debe morir. Su entorno ya no será un libro abierto para su entendimiento, casi nada resultará evidente. En otro plano, el hombre se ha vuelto un misterio para sí mismo. Su relación con los demás quedará polarizada entre la colaboración competitiva y el dominio o sometimiento. Su salida del Paraíso, su vulnerabilidad frente a la inmensidad de lo ignoto, contiene una promesa de redención.

Quién soy, hacia dónde voy, de dónde vengo, son preguntas permanentes cuando se constituye una comunidad política. Éstas también subyacen al Brexit y reclaman, hoy como ayer, un liderazgo visionario. Su solución depende de creencias y visiones, y no de un análisis de costo y beneficio.

En el cuento de Cortazar, dos adultos menores de edad recuperan su libertad cuando se ven expulsados por oscuras fuerzas de una casa heredada y demandante de rutinas impuestas. A juicio del lector dichas fuerzas podrían ser preternaturales y de carácter maligno o benefactor, o bien resultar perfectamente pedestres, pero de hecho nunca son calificadas por sus protagonistas. Un arcano impulso los lleva a dejar la casa y arrojar la llave a la alcantarilla. No es algo razonado, pero tampoco resulta una locura.

Los analistas hablan de la completa irracionalidad subyacente en el voto pro-Brexit, de una suma que no suma de intereses contradictorios. Nuestra tesis es que esta lectura efectivamente no explica nada, pero no por ello es un voto irracional.

¿Hay algo propio del continente que resulta incompatible con la identidad británica? ¿Qué debería prevalecer? ¿Una identidad post-imperial que volvería a hacer del mundo su casa, o bien una identidad comunitaria, que hace de Europa su refugio en un mundo amenazante?

Some natural tears they dropp’d, but wip’d them soon; The World was all before them, where to choose their place to rest, and Providence their guide: They hand in hand with wand’ring steps and slow, through Eden took their solitary way. (Paradise Lost, Book XII, 640)

Tal vez el mejor favor que pueden hacer al ahora dubitativo Reino Unido es terminar de expulsarlo del paraíso. Porque también Europa necesitará secarse las lágrimas para mantener una ventana abierta al mundo, otro modelo en el que inspirarse para revitalizar esta unión.

 

Por Cecilia Fernandez Taladriz y Daniel Birrell R.

Fuente: https://independent.typepad.com/