Venezuela ha sido llevada un siglo atrás en su historia con la destrucción de la economía y de la infraestructura más básica para mantener a los más de 30 millones de personas que habitan su territorio y se ha generado un costo humano difícil de contabilizar en vidas. Pero aunque todo esté perdido siempre puede haber una oportunidad de comenzar todo de nuevo y esta vez hacerlo bien. La historia de los países nunca termina y si Venezuela ya no se puede recuperar pero si se puede construir de nuevo.

Corea del Sur y Singapur son dos casos exitosos de países que en menos de un siglo lograron convertirse en en economías productivas que proporcionan alta calidad de vida a los ciudadanos y resumiendo se puede decir que se logro con “capitalismo, ahorro y trabajo duro”.

La devastada Corea del Sur, luego de la guerra quedó prácticamente bajo la tutela de los EE.UU y dependiendo de la ayuda económica internacional. Era la década de 1950 y lo que había era un país feudal y agrícola. Un territorio que ni siquiera cuenta con la abundancia de recursos naturales que existen en el norte de la península.

Corea del Sur construyó en menos de un siglo lo que a los países desarrollados de occidente les tomó el doble de tiempo y es una de las economías más sólidas, un país competitivo en la vanguardia de la innovación y el crecimiento

Si bien en las etapas iniciales el estado jugó un papel fundamental en propiciar el crecimiento económico, el desarrollo de diversos sectores específicos de la economía fue logrado por el sector privado. Hoy es la onceava economía del mundo y se mantiene como uno de los países con mayor libertad económica lo que le permitirá seguir como un actor económico mundial de primer orden en el futuro cercano.

De una población dependiente de la ayuda internacional una de las mayores economía es un largo viaje que costó esfuerzo sostenido y muchos años de toma de decisiones acertadas y corrección de las equivocaciones de forma oportuna. El de Corea del Sur es un camino que Venezuela puede seguir una vez que el país pueda deshacerse del chavismo y sobre todo logre derrotar la mentalidad rentista que afecta a políticos y empresarios y se convierte en una carga que impide avanzar.