Lo acá escrito representa el estricto punto de visto del autor, no necesariamente el de Econintech.

Muchas personas han dicho que las crisis como fases de los ciclos económicos con efectos negativos caracterizados por recesión, depresión económica y bajo flujo de dinero, representan grandes oportunidades para emprender, esto se debe principalmente, a que las crisis económicas requieren de estímulos fuertes que  activen la economía después que esta se ha sufrido los efectos nocivos de las malas políticas públicas de los gobiernos, o son producto  de los bajos precios de  los productos de exportación, que reducen el flujo de dinero, causan el cierre  de empresa y traen el empobrecimiento de la población.

El caos empresarial generado por las crisis económicas puede representar grandes oportunidades para aquellos emprendedores atrevidos que suelen ver el vaso medio lleno dónde otros lo ven medio vacío o que prefieren vender pañuelos  en lugar de echarse a llorar. Lo anterior se sustenta en el  hecho de que los ciclos económicos negativos afectan a casi todos los sectores de la economía, pero muy especialmente al sector agrícola, a la producción de alimentos y a la cadena de suministros que  flaquea y se rompe, trayendo consigo oferta insuficiente de bienes y servicios para satisfacer la demanda y un fuerte aumento de los precios, es decir, se ocasiona una gran inestabilidad en los mercados que hacen imposible predecir con certeza el futuro económico de un país.

En ese contexto un emprendedor con ojo de águila ve muchas oportunidades, dado que las crisis traen consigo un alto  impacto social que reduce en gran medida la calidad de vida de la población, y trae  a su vez, altos niveles de pobreza, miseria y hambre, que casi siempre suele  llegar hasta un impacto político debido  a la aplicación de medidas impopulares que debilitan al partido en el gobierno. El ojo de águila del emprendedor agudiza su mirada, observa el entorno, determina algunos nichos que han quedado vacío, observa que el débil a perecido y sabe además, que en esa economía en crisis hay negocios y oportunidades que pueden ser aprovechadas, pues aun  estas circunstancias su consumo suele ser constante.

El planteamiento anterior obedece a que aun en la crisis más severa la sociedad puede mantener algunos hábitos de consumo que les son difíciles de erradicar. Entre los negocios que se asocian a los hábitos de consumo, se  mencionan los relacionados a la venta de cervezas y licores, que de alguna manera contribuyen con la alegría de la colectividad; la venta de alimentos y comidas que cubren las necesidades básicas de la población aun con un margen  de ganancia regulado; Los negocios relacionados con los artículos de higiene personal, de belleza y maquillaje, que suelen convertirse en productos tan necesarios como la comida misma; algunas actividades económicas relacionados con la diversión y el entretenimiento como cines, clubes deportivos, teatros, organización de evento musicales, entre otros, dado  que representan un escape a la crisis; también  se debe mencionar los negocios relacionados con las panaderías, la pastelería, postres y dulces que por su naturaleza pueden ser atractivos al consumidor.

Un especial tratamiento ameritan los negocios de mantenimientos, reparaciones y de servicios  de todo tipo de bienes, dado que el alto costos  de estos en condiciones nuevas hacen imposible su adquisición, por lo que las amas de casas, pequeños y medianos negocios, trabajadores y los ciudadanos en general optan por demandar las reparaciones y los mantenimientos preventivos, correctivos y predictivos con mayor frecuencia, convirtiéndose en verdaderas oportunidades para aquellos emprendedores que estén dispuestos a desarrollar un modelo de negocio considerando la oportunidad que las crisis le brindan.

Claro está que el aprovechamiento de estas oportunidades depende de la habilidad, la capacidad, la tenacidad y en especial de la autodeterminación con que se enfrenta la situación. En muchos casos las condiciones de emprender un nuevo negocio son muy complejas y ameritar afrontar retos  duros y difíciles, entre los que se mencionan la capacidad de aprender un oficio y buscar información sobre el mismo, sacrificar parte de la comodidad su hogar para disminuir los altos precios de los alquileres y así contribuir con el arranque del nuevo negocio, entre otros.  Solo falta decir aquella famosa frase: Manos a la obra, esta crisis es mí gran oportunidad.

 

Por Joel Alberto Torrez.

Bibliografía.- Entrepreneur.com/articulo/268829. Entrepreneur Franchise 500.