En medio de la ola de optimismo que ha invadido a los venezolanos, dados los últimos acontecimientos, hay que mantener un cable en tierra y mirar las cosas con la mayor objetividad posible. Primero hay que entender que la única cosa que ha “destrancado” el juego político venezolano ha sido que por primera vez la comunidad internacional, encabezada por los Estados Unidos, se ha involucrado de una forma activa, como nunca antes. Todas las acciones que el presidente encargado Juan Guaidó ha tomado han sido con el respaldo de la comunidad internacional. Internamente, Maduro mantiene el poder de forma ilegítima apoyado en los militares, y ése es el punto clave.

Esta semana el politólogo Bruce Bueno de Mesquita publicó en Slate.com un análisis acerca de las probabilidades de que Maduro sobreviva la coyuntura actual y termine imponiéndose sobre Guaidó. Bueno de Mesquita va al grano, dando por cierto que al igual que todos los regímenes tiránicos, el chavismo depende de la fuerza letal de los militares para mantenerse en el poder.

Escribe el politólogo:

Los miembros del círculo interno del gobernante son leales siempre y cuando puedan contar con su líder para garantizar que tengan un flujo constante, continuo y sustancial de acceso a la riqueza y al poder. Pero si la confiabilidad del titular en ese frente queda en duda, entonces es mejor que el círculo interno respalde un levantamiento masivo, con la esperanza de cooptarlo más tarde, o lanzar un golpe de Estado para instalarse en el poder”.

La realidad confirma el razonamiento anterior, hasta ahora los altos mandos militares venezolanos se han mantenido leales a Maduro, no ha habido ningún pronunciamiento o ninguna señal que permita siquiera pensar que estarían por retirar su apoyo a Maduro. Hasta ahora, el presidente encargado solo ha logrado ofrecer una amnistía que no ha tenido ningún efecto visible y, de hecho, las últimas acciones del régimen chavista apuntan a mostrar la lealtad y el compromiso de las fuerzas armadas venezolanas con el asediado líder.

Bueno de Mesquita señala de forma acertada que las revoluciones populares civiles a menudo se llevan el crédito de deponer regímenes tiránico, pero civiles desarmados no pueden luchar y ganarle a una facción armada, tal como ha sucedido en Venezuela en los años 2014 y 2017.

Los incentivos ofrecidos por Guaidó en su calidad de presidente encargado legítimo, no son suficientes para convencer a los generales que han atado su destino al de Maduro aun cuando ya pesan sobre su cabeza las amenazas de acciones militares por parte de los EE.UU porque como ha dicho el propio Donald J. Trump: “Todas las opciones están sobre la mesa”, para resolver el caso Venezuela.

Cómo podría cambiar el escenario

Aun así, las declaraciones no dejan de ser eso, no hay realmente ningún movimiento militar concreto que indique se está preparando una acción inmediata contra la tiranía chavista. Si el conflicto sigue escalando como lo ha venido haciendo y se comienza a preparar una intervención militar multinacional en Venezuela, los generales quizás tengan un repentino ataque de lucidez y reconsideren su posición de apoyo incondicional al régimen que parece condenado.

Aunque Maduro ha recibido recientemente una considerable ayuda económica de parte de sus aliados internacionales, suficiente dinero como para continuar comprando la fidelidad de sus acólitos militares. Sin embargo, las duras sanciones impuestas por las autoridades estadounidenses sobre los principales colaboradores de Maduro hace prácticamente imposible que puedan disfrutar de sus fortunas libremente en cualquier parte del mundo.

Las recientes medidas tomadas por el Departamento del Tesoro de EE.UU. significan que Maduro no puede contar con el dinero de Pdvsa o Citgo para emplearlo de forma discrecional en su beneficio. 

Las mismas sanciones también afectan a empresas internacionales que operan con Pdvsa. Maduro finalmente está siendo asfixiado económicamente y esto podría socavar las bases de su apoyo armado.


De nuevo, es la intervención de la comunidad internacional es lo único que puede lograr un cambio de régimen en Venezuela. Los liderazgos locales podrán reclamar algún mérito en tanto puedan coordinar sus acciones con la presión internacional y no vuelvan a caer en negociaciones que solo darán tiempo a la tiranía. Si solo llegamos a depender de los actores políticos internos, el juego continuará trancado y Maduro atornillado en el poder, como advierte Bueno de Mesquita.