¿Cómo se convirtió la Venezuela próspera y receptora de inmigrantes de 1949 en la Venezuela paupérrima y generadora de emigrantes de 2019?

Feliz año 1949! Sí, 1949 y no 2019. Este no es un chiste malo de año nuevo, sino la triste realidad de la Venezuela actual, lamentablemente.

Venezuela comienza el año 2019 con un ingreso por habitante similar al de 1949, en bolívares constantes, basado en los pocos datos oficiales confiables. Los ingresos reales de la población no sólo se han estancado, sino que han retrocedido a los niveles de 1949. ¿Cómo es posible que un venezolano en el año 2019 gane lo mismo que otro en 1949? ¡Esto significa más de medio siglo de desarrollo perdido!
En 1949, Venezuela era un país con un futuro promisorio, donde todo estaba por hacer. La economía crecía rápidamente y el país no tenía casi deuda externa, ni interna. El presupuesto público estaba balanceado y la inflación era tan baja que a veces llegaba a ser negativa (deflación). Décadas más tarde, Venezuela es un país con un futuro incierto, un gobierno autista, una economía rentista en crisis, una enorme deuda externa, una creciente y no contabilizada deuda interna, un gran déficit fiscal y la inflación más alta del mundo. ¿Qué ha pasado?
Fracaso
El fracaso económico (y se puede agregar también el fracaso político y social, además del gran fraude educativo y sanitario) no ha sido por falta de recursos. De hecho, la pobreza sigue aumentando aunque el régimen actual ha recibido enormes recursos petroleros: más de 1.000.000.000.000 de dólares desde que el chavismo llegó al poder. ¿Dónde están todos esos “reales”? ¿Qué pasa con los presupuestos millonarios que sólo han servido para crear más miseria? ¿Cómo se convirtió la Venezuela próspera y receptora de inmigrantes de 1949 en la Venezuela paupérrima y generadora de emigrantes de 2019?
En estas fechas de relativa tranquilidad, vale la pena reflexionar sobre lo mal que comenzamos este nuevo año. Cada año que pasa, Venezuela retrocede en términos reales. Reflexionemos abiertamente sobre cómo ya perdimos más de medio siglo para que no perdamos también el siglo XXI. ¡Feliz año 1949!
Por José Luis Cordeiro.