La economía, al igual que la política, derecho, administración y computación es una ciencia. Dichas ciencias se rigen igualmente por leyes naturales que no fueran creadas si no descubiertas por los hombres de ciencia ya que los otros profesionales que pretenden crear leyes en las áreas de las ciencias sociales producen tragedias como los que producen los hechiceros que convencen a muchas personas fanáticas y supersticiosas de hacer a un lado la medicina para curar un mal creyendo en pócimas y rituales que nada tienen que ver con el conocimiento científico. Eso mismo ocurre con los economistas keynesianos, son los hechiceros de la economía solo que sus pócimas y atuendos son libros de cálculo econométrico que sustituye la bola de cristas y sus pócimas son la recetas diseñadas y técnicamente llamadas “herramientas de política monetaria y fiscal” cuya mezcla produce miserias como la inflación, escasez y subdesarrollo, tal cual los efectos perniciosos que le ocurre al cuerpo de un paciente supersticioso de alguno de estos hechiceros de la medicina que en este símil vendrían a ser los economistas keynesianos.

Por esta razón es que para mí solo es digno de llamarse economista aquel que aborda esta ciencia desde el individuo y sus motivaciones, aquel científico económico que parte de la ciencia de la acción humana para descubrir mecanismos de organización social que no violen los principios de la ley de oferta y demanda y menos aun que no distorsionen la formación de precios de forma espontanea. Son economistas aquellos que se identifican con lo que decía Ludwig Von Mises: “La economía no se trata de bienes y servicios, la economía se trata de acción humana”.

Es por ello que quiero felicitar especialmente al equipo de los jóvenes economistas austríacos que elaboró el proyecto RENACER de Rumbo_Libertad porque creo que por primera vez se ha planteado a Venezuela un proyecto de país basado en la objetividad de las ciencias, despejando toda influencia de fanatismo dogmático y supersticioso y apegando al respeto a las leyes de la ciencia política, económicas y administración. Creo que más allá de que los venezolanos apoyen o no este hermoso proyecto de país dicho documento ya está navegando por el mundo, ya existe y quizá en algún lugar algún científico político (no politiquero) decida adoptar para su país dicho proyecto porque en el mundo existen países que sus ciudadanos sienten más respeto por la ciencia que por las pócimas de hechiceros keynesianos o por la alharaca de politiqueros (as) caudillescos (cas) que recorren su país repartiendo pócimas mágicas para nada apegadas a la ciencia.

Este flayer va para ustedes como científicos de la economía y espero que algún día cuando llegue la libertad a Venezuela poder escucharlos en una conferencia para saber cuál fue la motivación que los llevó a apegarse a la ciencias para ofrecer a un país que siempre ha creído en caudillos y hechiceros.

FELICITACIONES ECONOMISTAS AUSTRÍACOS Y ESCUDEROS DE RUMBO LIBERTAD.

¡LIBERTAD O NADA!

Por Humberto José Rivero Meléndez.