Con los resultados de las elecciones presidenciales en Brasil se consolida un gran giro de casi toda Latinoamérica en dirección contraria a la que hasta hace unos pocos años llevaba dirigida por esa gran trasnacional de las tiranías que es el Foro de Sao Paulo (FSP).

Pero el Foro de Sao Paulo no desaparecerá.

Ahora que las organizaciones que allí militan han probado el poder, saben lo que pueden hacer una vez que lo han conquistado y no volverán dócilmente ha emitir sus comunicados intrascendentes y reunirse anualmente. No.

Muchos de los afiliados al FSP tienen un pasado violento. Vienen de las guerrillas. El mejor ejemplo es el Partido Comunista de Cuba, artífice de la organización y que durante décadas intentó (¿intenta?) influir en la política interna de todos los países latinoamericanos. O el Partido Socialista Unido de Venezuela, cuyo principal líder e inspiración intentó un golpe de estado en ese país con un saldo sangriento. Su empleo de métodos democráticos para acceder al poder fue un cambio de táctica. La estrategia nunca ha cambiado y esa es obtener y mantener el poder.

Una vez fuera del poder y negada la vía democrática para ganarlo nuevamente (pues los pueblos han ido tomando conciencia del peligro que suponen) es muy probable que las organizaciones del Foro de Sao Paulo vuelvan a considerar acciones violentas. Es lo que ha sucedido en Venezuela. Si bien el chavismo no ha sido desplazado del poder, sabe que la vía democrática (unas elecciones libres y transparentes) no les sería favorable. No han dudado en recurrir a la violencia. Al menos 150 muertes durante las protestas que sacudieron al país durante 2017 lo confirman. Además censuran, detienen, torturan y han logrado imponer el control social a través del hambre.

Esto sucede en Venezuela porque el chavismo controla todos los poderes del estado que está por completo al servicio de la cúpula gobernante. En los países en los que el Foro de Sao Paulo ha sido separado del poder podremos esperar terrorismo, agitación, vandalismo. Causarán todo el daño que consideren necesario para sembrar el caos que les de la oportunidad de regresar al poder. Si los organismos de seguridad no han sido infiltrados este será su momento para hacerse valer.

Son tiempos difíciles pero los cambios políticos que se están dando representan una gran oportunidad para que Latinoamérica avance y pueda convertirse en una tierra libre y próspera que sea un faro para el resto del mundo.

Humberto J. Andrade Zambrano
Editor en jefe
Econintech.org