El pasado domingo 7 de octubre se llevaron a cabo las elecciones para presidente, gobernadores y diputados en Brasil, y los resultados de dichas elecciones sorprendieron a muchos tanto dentro como fuera del país, ya que derribaron todas las tesis de analistas políticos y comenzó a reescribir la forma de hacer política en este país, a ese fenómeno político se le ha llamado el “Fenómeno Bolsonaro”. En el presente artículo vamos a describir este fenómeno y vamos a ver las consecuencias del mismo en estas elecciones.

El “Fenómeno Bolsonaro”

Durante el segundo mandato de Dilma Rousseff surgieron una serie de manifestaciones y protestas de calle en contra de la corrupción, en favor de la operación “Lava Jato” y posteriormente a favor del impeachment que terminó apartando a la mandataria del poder. Todas estas protestas, cuyos inicios se vieron a mediados del año 2013, dieron paso a movimientos políticos más allá de los partidos políticos como, Vem Pra Rua (Ven para la calle), Movimiento Brasil Libre y el “Movimento Acorda Brasil” (Movimiento Despierta Brasil), organizaciones que le dieron voz a una ciudadanía cada vez más indignada con la crisis política, económica y social que estaba atravesando el país y que llegó a reunir más de un millón de personas en las calles, sólo en la ciudad de São Paulo.

Estas iniciativas con el tiempo se fueron consolidando y promovieron un grupo de reformas políticas como la reforma laboral, el techo de gastos públicos y el fin del adoctrinamiento político en las escuelas. Es a partir de este momento que se comienza a posicionar en las calles un discurso cada vez más liberal y la izquierda pasa a la defensiva, cosa nunca antes vista hasta ese momento.

Entonces Jair Bolsonaro era un diputado del bajo clero de la cámara de diputados, conocido por sus declaraciones polémicas, con un discurso conservador en favor de la familia, de la seguridad pública, en contra de la corrupción y del sistema. Este tipo de declaraciones fueron las que lo hicieron famoso en las redes sociales, y a partir de ese momento estos movimientos ciudadanos comenzaron a ver en Bolsonaro a una persona que podía llegar al poder y cambiar al país. Con ese objetivo un grupo de ciudadanos comenzó de forma espontánea y con pocos recursos a trabajar, principalmente en redes sociales, entorno a una eventual candidatura a la presidencia de Jair Bolsonaro, que con el transcurrir del tiempo se fue consolidando. Ese es el escenario que lo lleva a Bolsonaro a ser candidato a la presidencia. Hasta ese momento había sido desestimado por el establishment que apostaba a derribar su candidatura con los abundantes recursos del fondo partidario, tiempo de propaganda de radio y televisión y acuerdos políticos.

No podían estar más equivocados,los resultados de estas elecciones demostraron completamente lo contrario. El candidato de los partidos tradicionales, Geraldo Alckmin, quien contaba con todos los recursos políticos y económicos alcanzó a obtener sólo el 4,76% de los votos, mientras que el PT con el 29% de los votos logró llevar a su candidato Fernando Haddad al segundo lugar gracias a la fuerte presencia del partido en el nordeste del país.

Todos contra un candidato que con recursos limitados, sin tiempo de televisión, ni alianzas partidarias, que rechazó los recursos provenientes del fondo partidario, llevó a cabo una campaña sólo con ayuda de las redes sociales y sus simpatizantes, y que además tenía (y sigue teniendo) todos los medios de comunicación en contra pero que acabó obteniendo el 46% de los votos, algo inédito hasta entonces en la historia de este país.

La pregunta que cabe hacerse es: ¿cómo se logró esto?.

Durante la campaña Bolsonaro se había mantenido entre un 24% y 28% de intención de voto después del atentado que sufrió, y es ahí cuando comienza el posicionamiento de la etiqueta #EleNão en redes sociales y que derivó en las manifestaciones que se dieron en todo el país el sábado 29 de septiembre, en donde prevalecieron las consignas en contra de Bolsonaro calificándolo de machista, homofóbico, misógino, racista e intolerante, etiquetas obviamente promovidas por la izquierda (principalmente el PT) como parte de una narrativa que buscaba desacreditarlo y generar temor en la sociedad ante su eventual victoria.

La respuesta a estas manifestaciones no se hizo esperar, una manifestación mucho mayor en pro de Bolsonaro al día siguiente llamada #EleSim contribuyó a que aquellos que hasta el momento estaban indecisos a apoyarlo, terminaran haciéndolo por ser quien representa los valores conservadores y de familia arraigados en la sociedad brasileña. Esto sumado al fuerte rechazo hacia el PT y la victimización de Bolsonaro producto de todos los ataques recibidos por sus opositores terminó consolidando su candidatura e hizo que aumentara su intención de voto en las encuestas y lo colocara como líder para la segunda vuelta.

La caída del establishment político

Este fenómeno no sólo fue personalista entorno a la candidatura de Bolsonaro, también se manifestó en contra del sistema prevaleciendo el voto de opinión por encima de los partidos políticos, lo que trajo como consecuencia la renovación del parlamento, en donde de los 54 senadores, 46 son nuevos lo que representa una renovación del 85%, mientras que en la cámara de los diputados fue de 47,3% con 243 diputados nuevos, estos resultados son un duro golpe para los partidos políticos tradicionales quienes desde el principio subestimaron la influencia de la operación “Lava Jato” en el elector.

Los partidos políticos fuera del establishment fueron los ganadores, sin embargo eso no se debió a un voto partidista, ya que una de las cosas que quedó demostrado en esta elección es que el elector no se casó con ningún partido y que por el contrario como ya mencionamos prevaleció el voto de opinión.

También estos resultados derribaron el discurso que promovió la izquierda durante la campaña de que Bolsonaro es machista y racista al tener a mujeres como Janaína Paschoal y Joice Hasselmann como las diputadas electas con mayor número de votos en la historia de Brasil en los ámbitos estadal y federal respectivamente. También Helio Lopes, el diputado federal con más votos en Rio de Janeiro, proviene de la comunidad negra. Todos del partido de Bolsonaro.

El Parlamento más Liberal y Conservador que Brasil haya visto

A pesar de que el congreso quedó repartido entre 30 partidos (situación inédita hasta el momento) y que las bancadas del PT y la del PSL sean las mayoritarias con 57 y 51 diputados respectivamente, y ninguno de los partidos cuente con una mayoría que le permita aprobar proyectos de ley o enmiendas a la constitución, no significa que el próximo gobierno no tendrá gobernabilidad. Durante este ejercicio parlamentario veremos un protagonismo de las bancadas suprapartidistas que han surgido aquí en el Brasil, las cuales están formadas por diputados quienes se agrupan entorno a unos ideales o intereses que van más allá de sus partidos políticos.

Hoy las más importantes son la bancada rural, la bancada evangélica y la bancada de la “bala”, las cuales ya han mostrado su apoyo a Bolsonaro, también veremos el surgimiento de una nueva bancada: la bancada liberal. Con esta nueva configuración, Brasil conocerá una nueva forma de hacer política en los próximos años, que va más allá de la vieja práctica de acuerdos políticos y partidistas, la cual traerá de la mano una serie de reformas estructurales muy necesarias en este país.

En el siguiente artículo les presentaremos un resumen de las propuestas de los candidatos Jair Bolsonaro y Fernando Haddad presentadas ante el Tribunal Supremo Electoral.

Luis Carlos Marchena I.
Miembro honorario de Econintech
Twitter: @luiscamarchena