Mucho se ha dicho desde la teoría económica para explicar los beneficios del libre mercado en la sociedad, se han dado cifras, datos, se han comparado los índices de países con menor o ninguna libertad económica, pero esta vez quisiera hablar de otra cosa: los valores éticos de una sociedad libre.

Para empezar, es conveniente aclarar que en este artículo se entenderá por ética aquello que Ayn Rand define como: “la rama de la Filosofía que define un código de valores para guiar las decisiones y las acciones del hombre, las decisiones y acciones que determinan el objetivo y el curso de su vida”

Y es que hace unas semanas nos reunimos con María Marty y Ricardo Rojas para hablar sobre la ética en el liberalismo, sin embargo, hoy en en la Universidad de Buenos Aires cuando el profesor explicaba la teoría de Locke no dejaba pasar la por oportunidad de criticar los valores propios del liberalismo. Entonces me di cuenta como no manejamos los mismos conceptos.

Por ejemplo, el profesor de la UBA cuestionaba la capacidad del individuo de ser racional, si salimos a la calle podemos ver como toda la propaganda de izquierda apela a los sentimientos, a exaltar la ira, la culpa, la dependencia emocional hacia un líder, la debilidad, entre otras.

Luego pasó a decir que el esfuerzo no lo es todo, que la gente podía matarse trabajando y aun asi no se haría millonaria, que no todos tenemos las mismas capacidades y herramientas. Es cierto. Pero mientras la izquierda usa estos argumentos para victimizarse los liberales realmente creemos en el esfuerzo para lograr nuestras metas y obviamente es mucho mas facil tener exito en una sociedad libre que en sociedades totalitarias. Lo que me lleva al siguiente punto: la solidaridad.

En sociedades con mayor libertad económica las personas tienen más tiempo para participar de una ONG que en sociedades en las cuales las carencias ocupan la preocupación de sus individuos.

Mientras los liberales vemos en el trabajo la manera de sustentarse, los colectivistas plantean el saqueo hacia los productivos en nombre de “los descamisados”, “los pata en el suelo”, o como el líder de turno le quiera llamar a sus electores.

La libertad, que es tan importante en toda la filosofía liberal, es para los colectivistas algo transable,es por eso que aun sabiendo la pobreza que padecen los cubanos defienden un modelo entre otras cosas porque hay educación y salud “gratuita”, aunque no hay libertad.

La propiedad privada es un concepto que les enfurece a los colectivistas, los pone locos, pues como mencionamos anteriormente creen tener el derecho de exigir lo que no es suyo, en nombre de una de sus aberraciones favoritas: la justicia social.

A la izquierda le encanta el trabajo en el sector público, pues creen que es en el consumo, y no en el ahorro y la inversión (la cuales conllevan iniciativa, responsabilidad e incertidumbre, cosas que odian) lo que activa la economía.

En cuanto al laissez faire, según Mises “no significa: Dejen que operen las desalmadas fuerzas mecánicas. Significa: Dejen que cada individuo escoja cómo quiere cooperar en la división social del trabajo; dejen que los consumidores determinen cuáles empresarios deberían producir. Planificación significa: dejen que únicamente el gobierno escoja e imponga sus reglas a través del aparato de coerción y compulsión”.

De esta forma vemos que, el dejar hacer implica la tolerancia y el respeto por la vida del otro, se refiere a dejar comerciar, a dejar entrar y salir ideas, personas, bienes, etc, ¿acaso esto es posible para quienes proponen aislamiento y muros? ¿para quienes buscan imponer barreras arancelarias? ¿quienes cierran fronteras para que no escapen de la esclavitud socialista?

Los socialistas se llenan la boca hablando de la igualdad, sin embargo cuando llegan al poder solo igualan a los ciudadanos en la pobreza, mientras ellos se adueñan de toda la riqueza de la nación. Sobre este aspecto la historia nos muestra cómo los liberales hemos luchado por la igualdad ante la ley, la abolición de privilegios, la justicia real.

En definitiva quienes abogamos en una sociedad libre, lo hacemos basándonos en el respeto por la vida del otro, en la admiración en vez del resentimiento, en la libertad de expresión en vez de la represión, en la producción y no en el saqueo. Una sociedad libre es posible, si y sólo si quienes creemos en ella somos capaces de defenderla, argumentos éticos y económicos nos sobran, no tengamos miedo de decirlo: somos liberales.

Por Daniela Araque.

 

Fuente: http://atlas.org.ar/