En el evento Free Market Road Show 2017 en Sevilla, Enrique Fonseca (cocreador del canal de Youtube Visual Politik) dijo que no existe una batalla de ideas sino un mercado de ideas. Él venía a decir que si quieres ganar la batalla cultural, tienes que pensar en ello como si fuera una campaña de marketing.

Y, aunque estoy de acuerdo con él, creo que realmente se trata de ambas cosas: una batalla de ideas y un mercado de ideas. En este artículo intentaré explicar este punto y convenceros.

Los liberales y no liberales compiten para convencer a nuestra audiencia, tal y como lo hacen Coca Cola frente a Pepsi. Al igual que cualquier otra persona en el mercado, estamos compitiendo y utilizando estrategias de mercado, y en ese proceso no hay coacción aparente.

Pero a diferencia de Pepsi y Coca Cola, liberales y no liberales representan ideas contrapuestas, por lo tanto debemos ser conscientes de que hay una batalla entre nosotros, tanto ideológica como cultural.

Por ejemplo, si un liberal propone una ley que pretende hacer cumplir la propiedad privada, y un izquierdista quiere aprobar una ley que va en contra del principio de propiedad privada, no estamos compitiendo entre nosotros sino que estamos en una batalla directa.

Pero como dije, estamos en una batalla y a la vez estamos compitiendo, así que tal vez la primera pregunta que debamos hacernos es: ¿cómo tener impacto en el mercado?

Eso es relativamente fácil: sólo tenemos que seguir los principios del mercado libre. Es decir: oferta y demanda, competencia y valor añadido, división del trabajo y especialización, asumir que algunos proyectos fracasan y algunos tienen éxito, impulsar el liderazgo y la jerarquía… Como ya he dicho en otras ocasiones, deberíamos “explicar el capitalismo con el capitalismo”.

Quizás estás pensando: “está bien, eso puedo hacerlo. Entiendo cómo funciona el capitalismo y creo que podemos aplicarlo para difundir nuestros propios principios”. Pero creo que esto es sólo la punta superior del iceberg y deberíamos empezar a pensar en términos de estrategia militar.

Desde que he estado involucrado en el movimiento liberal, he escuchado la expresión “la batalla de las ideas” en muchas ocasiones. Pero creo que a veces no nos paramos a pensar en lo que realmente significa. Así que, si esto es una batalla… ¿Estamos ganando? ¿Estamos perdiendo?

Durante este último año, he estado muy interesado en la estrategia militar, la comunicación política, la persuasión y el poder. Y me he dado cuenta de que podemos aplicar muchos conceptos de estas áreas a la causa de la libertad. Así que, aprendamos de lo que estos grandes estrategas militares nos han enseñado:

Divide et impera (Julio César)

En la batalla física y en la mental, esta cita sigue siendo incuestionable. ¿Cómo podemos aplicarlo a nuestra causa liberal? Si la fuerza de tu enemigo permanece en su unidad, debemos fragmentar y atacar las inconsistencias de nuestro adversario. Si revelamos su falta de unidad, lo debilitaremos y viceversa. Por otra parte, cabe reflexionar sobre si nuestro enemigo utiliza estas estrategias sobre nosotros, o si somos nosotros mismos los que nos desunimos voluntariamente (lo que es peor aún).

– La unidad hace la fuerza (Esopo)

Esopo fue un autor de la antigua Grecia que creó una vieja fábula que explicaba que los palos gruesos se pueden romper cuando no están unidos. Pero cuando los palos están todos juntos, su fuerza aumenta enormemente. Seamos honestos: ¿qué vemos más a menudo en el mundo liberal? ¿Nuestros mensajes de unión o nuestras diferencias intelectuales? ¿Qué consecuencias puede tener esto respecto a nuestro éxito?

– Prever a tu enemigo para ver sus intenciones te dará gran ventaja / Para conocer a tu enemigo debes convertirte en tu enemigo (Sun Tzu)

Si quieres ganar una batalla debes aprender cómo te ve tu enemigo: esa es la única forma de identificar tus debilidades. Sólo así comprenderás mejor cómo él piensa y podrás avanzarte a sus movimientos.

– Gran estrategia: perder batallas pero ganar la guerra / Sólo la gran estrategia puede producir grandes resultados (Robert Greene)

Conecto esta idea de la gran estrategia con un viejo juego chino llamado Go. Si quieres jugar a Go, necesitas una pizarra de 19×19 con contadores blancos y negros. En este juego debes ganar territorio para el oponente y tomar prisioneros. Las reglas son muy simples, pero la complejidad de la estrategia es enorme. Si quieres ganar a tu oponente debes utilizar el arte de la distracción, aplicar presión en diferentes puntos del campo de batalla e incluso hacer creer a tu oponente que está ganando. Este es un juego mental donde la fuerza no importa.

Si utilizamos este conocimiento en el movimiento de la libertad, debemos darnos cuenta de que, si queremos ganar la guerra, es mejor ganar espacios de hegemonía como el matrimonio entre homosexuales, la legalización de las drogas o la protección de la propiedad privada. Estos son conceptos que aparentemente la gente quiere apoyar. ¡Vamos a hacerlos nuestros!

Creo que tal vez sería mejor tener más seguidores antes de comenzar a debatir temas más complejos como el peso y las funciones del Estado, las regulaciones, las políticas monetarias, el gasto social, el gasto militar…

Crear una hegemonía liberal significa dejar que el oponente crea que está ganando batallas cuando en realidad estás preparándote para la guerra.

¿Cómo podemos hacer eso ?: 1) Pensamiento creativo a largo plazo y 2) Ayudar a los próximos líderes libertarios a florecer.

– El verdadero significado de la guerra es la paz (Sun Tzu)

Aunque debemos divertirnos mientras debatimos y trabajamos en la batalla-mercado de ideas, no debemos olvidar el propósito superior para el que trabajamos: lo bueno.

Las ideas de izquierda y derecha radical son malas: pretenden utilizar a las personas como ganado para sus propios fines y experimentos sociales. Si creemos que tenemos el compromiso de luchar por la verdad y la libertad, no debemos olvidar que estamos librando una batalla para alcanzar los valores de paz, prosperidad y virtud.

Ellos (los estatistas-colectivistas) están preparados para la guerra, y si no nos damos cuenta, pereceremos en el campo de batalla. ¿Es eso lo que queremos? ¿Qué haría una persona valiente y virtuosa? En España, en Latinoamérica, en los EE. UU. Y, especialmente en Europa, los liberales debemos ser conscientes de esto: nuestro enemigo tiene una mejor estrategia, mejores argumentos y conecta mejor con su audiencia. Podemos enfrentarnos a este hecho y prepararnos para ganar la batalla o podemos hacer lo que estamos haciendo actualmente: perderla.

Por Ignasi Boltó.

 

Fuente: https://www.juandemariana.org/