Desde el gigante suramericano, Luis Carlos Marchena, del equipo de Econintech, nos describe el panorama en el que una de las economías más grandes del mundo elegirá a un nuevo presidente que enfrentará el reto de liberar a la economía y a los ciudadanos del lastre estatal, todo con la operación Lava Jato  como telón de fondo.

El próximo mes de octubre se realizarán las elecciones a la presidencia en Brasil en un contexto de problemas de orden político, económico, social y con un denominador común: un estado gigantesco, costoso, corrupto e ineficiente. En los últimos 4 años este país fue y sigue siendo protagonista del mayor escándalo de corrupción de Latinoamérica,  investigado por la Policía Federal en una operación denominada “Lava Jato”, en la cual se vieron involucradas las mayores empresas del país (incluyendo la estatal petrolera, Petrobras) y políticos en todos los niveles en delitos como corrupción activa, corrupción pasiva, lavado de dinero, obstrucción a la justicia y que terminó con el impeachment de Dilma Rousseff y ex ministros, diputados, gobernadores y el ex presidente Lula, presos. Este último condenado por los delitos de corrupción pasiva y lavado de dinero a 12 años de prisión.

La operación “Lava Jato” aún continúa activa, y en este año electoral no son pocos los candidatos al congreso, gobernaciones y presidencia de la República que están siendo investigados por estar involucrados en este esquema de corrupción.

La crisis política y la corrupción no son los únicos problemas que enfrenta la sociedad brasilera, entre los desafíos que tendrá que enfrentar el próximo presidente está la crisis económica. El país entró en una recesión económica en el primer trimestre de 2014 producto de la expansión del gasto fiscal en los gobiernos anteriores, y que según algunos analistas culminó en el primer trimestre de 2017, siendo la recesión más larga desde 1992 y hasta el día de hoy no se ha observado el inicio de la tan anhelada recuperación económica del país.

Adicionalmente, Brasil cuenta con una enorme presión fiscal en la cual los brasileros destinan cerca del 60% de sus salarios al pago de impuestos, en un país cuyo salario promedio está alrededor de los 540 $ mensuales, con una tasa de desempleo del 13,1% (13,7 millones de brasileros) y un mercado minado por regulaciones estatales, las cuales sirven de freno al desarrollo económico.

También, a esta crisis la caracteriza la pérdida del valor de la moneda frente al dólar, con una devaluación del 15,2% en lo que va de año, situación que junto al aumento sostenido en el precio de los combustibles produjo una huelga de camioneros en el mes de mayo de este año.

En el área social, la inseguridad es vista como uno de los principales problemas por los brasileros, de las 50 ciudades más peligrosas del mundo, 17 se encuentran en Brasil, en donde la tasa de homicidio es de 30 muertes por cada 100 mil habitantes, cifra que ha tenido un aumento significativo en los últimos 4 años en la región norte y nordeste.

La educación y la salud también presentan dificultades que deberá hacer frente la futura administración. En materia educativa llama la atención en la sociedad la baja calidad de la educación básica, en donde el 55% de los niños entre 8 y 9 años son analfabetas funcionales, el 93% de los egresados de bachillerato carecen de los conocimientos básicos en matemáticas y sólo 11 de cada 100 ingresan en la universidad. En relación con la salud, el déficit y calidad de médicos junto al tiempo prolongado de espera por consultas y emergencias son los principales obstáculos que presenta este sector.

Oportunidad para outsiders

Este escenario proporciona todas las condiciones para que exista una ruptura del establishment político que lleva más de 30 años en el poder, bajo la bandera del Socialismo, compartido entre los partidos PSDB (Partido de la Social Democracia Brasilera) y el PT (Partido de los Trabajadores).

¿Podrá Brasil vencer el establishment político, y así al socialismo, en estas elecciones? ¿Es posible que Brasil rompa el estatismo e un camino hacia la prosperidad económica en los próximos años?. En los siguientes artículos intentaremos dar respuestas a estas preguntas. En el próximo artículo presentaremos los principales candidatos, sus propuestas y el clima político durante la campaña electoral.