Antes del petróleo, la importancia de Venezuela en el escenario de la política internacional era limitada o nula. Más allá de lo que se pueda pensar de la gesta independentista y los nombres venezolanos que lucharon para desligar a la mitad de Suramérica del Imperio Español, de esa contienda (que fue sobre todo una guerra civil) quedó un territorio yermo, un país devastado con una economía precaria.

Sobre el espectro que había quedado de la Venezuela colonial se ensañaron cientos de guerras y escaramuzas de caudillos que continuaron desangrando al país por casi 100 años más. Lo que quedaba a principios de 1900 era un país pobre y atrasado.

El bloqueo naval que Inglaterra, Alemania e Italia impusieron a Venezuela en 1902, no era una muestra de importancia de Venezuela de entonces, eso no era sino una acción de los imperios europeos en una carrera colonialista que ayudaría a provocar la I Guerra Mundial. Finalmente, ese episodio terminó por establecer a los EE.UU. como el hegemón de este lado del Atlántico.

Hoy, sin que haya un conflicto bélico declarado, Venezuela vuelve a estar devastada y pauperizada tras décadas de políticas socialistas y 20 años de revolución chavista.

La desaparición de PDVSA

El futuro de la industria petrolera venezolana, al menos en el mediano plazo, es una virtual desaparición. Los pronósticos de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos adelantan que para finales de 2018 será de 1.000.000 de barriles diarios. Para diciembre de 2019 caería a 700.000. Nuestra importancia en el globo como productor de petróleo se desvanece.

Mientras tanto, el resto del mundo sigue avanzando. Lejos quedaron los tiempos en el que los Estados Unidos dependían de proveedores extranjeros, hoy rivalizan con Arabia Saudita como el mayor productor de petróleo y aun cuando el aumento de su extracción es más lento de lo que se predecía se espera que se confirmen cifras récord de producción obtenidas a mediados del presente año por el orden de los 11 millones de barriles diarios de petróleo.

También en los EE.UU las condiciones parecen estar dadas para que la extracción de petróleo de esquisto sea por primera vez verdaderamente rentable luego de arrastrar durante años un flujo de caja negativo, lo que seguramente impulsará este tipo de operaciones. El cambio se debe al alza en los precios y a mejoras operativas. No hay nada estático en el mundo y aquellos lugares a los que Venezuela ya no provee petróleo serán abastecidos por otro actor.

EE.UU no necesita el petróleo venezolano

Hasta no hace mucho, en el año 2016, Venezuela era de los principales proveedores de petróleo de los EE.UU. a donde enviaba poco más de 700 mil barriles diarios. El desplome de la producción venezolana ha sido tal, que Colombia lo superó este año sin haber hecho un incremento sustancial en sus envíos al país del norte. Sin embargo, el decrecimiento de las exportaciones a EE.UU parece haber tocado fondo y se ha recuperado un poco solo en la costa del Golfo de México en donde el petróleo venezolano representa un 20% del volumen total que se procesa en la zona, aunque últimamente su calidad es cuestionada porque presentaría un mayor contenido de agua.

En las costas del este y el oeste estadounidense, en donde las refinerías utilizaban de forma combinada cerca de 16 millones de barriles de petróleo venezolano al mes no han importado una sola gota desde finales de 2017. Tal parece que el destino de la industria petrolera bajo la dirección chavista será producir lo que necesite Cuba y lo que haya que pagar a China y a Rusia.

Mientras tanto, Pdvsa intenta reactivar la producción petrolera con el apoyo de empresas nacionales y reconoce el declive sostenido de su capacidad de extracción.

En la misma medida en la que declina la producción petrolera, declina la importancia de Venezuela en el mundo y las posibilidades de que se haga una presión internacional más efectiva que permita contrarrestar los avances chavistas o al menos ralentizarlos. De nada sirven las mayores reservas comprobadas del mundo bajo el subsuelo y sin ninguna perspectiva de poder sacarlas de allí en el mediano plazo.

Humberto Andrade Zambrano es editor en jefe de Econintech.org. En Twitter es @el_humbert

(La imagen que ilustra este texto representa el bombardeo al Fuerte de San Carlos de la Barra en el lago de Maracaibo durante el bloque naval a Venezuela iniciado en el año 1902)

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