Queridos Luis y Rafael,

Espero que esta carta les encuentre bien. Les mando dos copias de De la Dictadura a la Democracia escrito por Gene Sharp. Sharp ha escrito más libros sobre este tema, si ustedes quieren, les puedo mandar más. Si me permiten, me gustaría compartir la historia de por qué yo creo que la Economia Austriaca y las obras de Gene Sharp no son sólo congruentes sino que también se refuerzan mutuamente. Para la mayoría de los que leen las ideas del Profesor Sharp piensan que los ideas vienen de la filosofía de Mahatma Gandhi y de Martin Luther King Jr. Sin embargo, los que conocen la Austrian School of Economics, notan la influencia de Éntienne de La Boétie, quien era un favorito de Murray Rothbard. Décadas antes de que Thomas Hobbes, quien se convirtió en el (liberal clásico) origen de las Leyes Naturales (influido por su puesto por St. Thomas Aquinas), Boétie, a quien casi nadie conoce, solo tuvo la misma realización- que la verdadera fuente de poder gubernamental es la consentimiento de quienes son gobernados. Hobbes lo entendía- si los ciudadanos no se rebelan, el Leviatán es legítimo. Boîte vio la injusticia económica que el gobierno inherentemente impone sobre sus ciudadanos, y se pregunta por qué la gente no se rebela. Uno puede entender como Rothbard fue atraído por esta argumentación.

Sharp tomó esta teoría filosófica y la aplicó al mundo verdadero, al principio analizando evidencia histórica de la Liberación de la India y el Civil Rights Movement en los EEUU. Eventualmente, su marco de referencia fue usado por rebeliones modernas, la más reciente en Túnez y Egipto, donde este folleto fue encontrado entre los manifestantes. No recuerdo cómo me enteré de esta obra, pero tuvo en mí un impacto profundo. La mayor parte de mi niñez, planeé inscribirme en el ejército; llegué a tener un contrato con los United States Marines, preparado por un reclutador, y la única cosa que quedó vacía fue mi firma. Fui influido por una frase de Robert Heinlein’s Starship Troopers: “Cuando votas, estás ejerciendo tu autoridad política, estás usando fuerza. Y fuerza, mis amigos, es violencia. La autoridad suprema de la cual todas las otras formas de autoridad se derivan.” Yo creía en esto, y quería aprender las diversas formas de hacer fuerza y usarlas para el bien, para luchar contra el maldad que yo vi en el mundo. Sharp, y después Rothbard y Boétie, me desilusionaron.

El argumento de Boétie y Sharp es que la violencia es una herramienta muy débil, derrotada fácilmente por las mismas personas contra la que se ejerce. Permítanme explicar: la violencia hecha por el Estado depende del consentimiento de los ciudadanos, las víctimas (yo argumentaría que desde una perspectiva utilitaria, todas las maneras de violencia están hechas así, pero eso es para otra carta.) Boétie explica que los ciudadanos, aunque paguen impuestos y provean soldados, son las víctimas de los mismos ejércitos que ellos construyen. Sharp enseña que el propósito del ejército del Estado y de la policía es obtener consentimiento a través de la coerción. El Estado y sus agentes no matan y encarcelan así no más, sino para forzar obediencia. Gandhi promovió esta idea diciendo de una manera mística; “Quizás ellos torturen mi cuerpo, rompan mis huesos, casi me maten. En ese caso, van a tener mi cuerpo, pero no mi obediencia.” El consentimiento es la meta de la violencia estatal. Si los ciudadanos deniegan el consentimiento, el Estado nunca ganará. Los ciudadanos, quizás, no ganen (ser libres del Estado) pero pueden generar un estancamiento.

Gandhi argumentó que los opresores no tienen el estómago ni las finanzas para encarcelar, torturar, o matar a seres humanos que no tomen las armas. Si, a quienes les gusta infligir dolor, pero uno no puede creer que cada miembro del Estado Islámico es un sádico, o que todos los espectadores en el coliseo romano eran psicópatas. En efecto, la gran mayoría de los psicópatas no llegan a ser violentos porque no son expuestos a la violencia como una herramienta útil (para más sobre este tema, les recomiendo The Psychopath Inside, escrito por James Fallon) Más bien, la gente violenta del mundo son personas que fueron convencidas, por aceptación de dogma o por convicción justa- de la legitimidad de sus acciones. Ellos tienen que ser convencidos de lo contrario. Afortunadamente, el motivo de la prominencia de Sharp no es que él no confíe en los argumentos morales de Gandhi o Boétie, sino razones prácticas de interés propio.

La violencia no es eficiente. Las armas son caras, tanques y misiles mucho más. Gobiernos han estado refinando sus usos de violencia por siglos, planeando ataques y comprando las armas. La violencia es del dominio de jóvenes, no de las comunidades. Cuando el rebelión siria comenzó, se inició por protestas sin violencia, copiando los levantamientos informados por Sharp en Túnez y Egipto. Al principio, las calles se llenaron con jóvenes, viejos, mujeres y hombres. Cuando las rebeliones se convirtieron a usar la violencia, las mujeres, niños, viejos y enfermos ya no fueron revolucionarios, sino daños colaterales y bocas para alimentar que ya no pudieron luchar. Sin falta; el gobierno sirio quería que los rebeldes tomaran las armas. Ellos sabían que el Oeste no apoyaba la milicia rival como manifestantes sin violencia. Por lo tanto, es tonto que los opositores del gobierno usen violencia; el gobierno es bien versado en tácticas de batalla, y ya tienen armas. La ventaja que tienen los manifestantes se encuentra en el gran número de comunidades enteras y en el apoyo internacional. Allí radica el genio de Sharp; él anima las resistencias no violentas por métodos tácticos, no morales.

Por favor, no presuman que yo les digo cómo deben luchar para su libertad en su país. Mi perspectiva desde Seattle, a miles de kilómetros de Caracas, es opaca en comparación con las suyas. En efecto, Sharp llama la atención en que el Estado depende del consentimiento de las personas: la gente local debe querer y luchar por su libertad. De todas maneras, la verdad es la verdad, no importa quién la crea. ¿Qué decimos sobre Corea del Norte? Seguimos a Hobbes, creyendo que los ciudadanos de Corea del Norte consienten al tirano porque no se rebelan. Tienen que ser los coreanos del norte que creen en Juche (sus formas de ideología socialista), pero Boétie diría que ellos están simplemente confundidos. No han visto el mundo próspero fuera de su país. Ellos no han leído la obra de Hayek sobre el sistema de precios, etc. Conocimiento de libertad, y la manera mejor de conseguirla puede ser compartirlo. Presumiblemente, ésta es la razón por la que Sharp escribió De la Dictadura a la Democracia: para compartir estas ideas. Si me complacen un poco más, quiero añadir los éxitos y los fallos de las rebeliones que usaron el folleto de Sharp.

El ejemplo más exitoso es el del país Túnez. Superado por la tristeza al saber que sus intentos de extraer un soborno que no pudo pagar, un joven vendedor callejero se encendió en fuego en una plaza en manifestación contra la corrupción del gobierno. Su auto-inmolación inspiró al país entero a luchar. Luego de unas semanas, la dictadura con décadas de antigüedad había caído. Esta rebelión funcionó porque la mayoría de tunecinos estaba lista para arriesgar todo por la libertad. Los tunecinos no sufrieron tanto en las manos del gobierno como la gente de Corea del Norte, o incluso como la gente de Venezuela, pero sufrieron lo suficiente. Esto enseña que el nivel de sufrimiento impuesto por el Estado no indica perfectamente la voluntad de los ciudadanos a rebelarse.  Hoy en día, a pesar de la alta tasa de desempleo, bajo influencia económica, y muchos de los oligarcas del viejo gobierno que mantuvo su influencia política, no ha habido otra rebelión en Túnez. Si, había manifestaciones contra el nuevo partido político de los islamistas, pero el gobierno hizo sus opiniones más moderadas, y después perdieron las elecciones con un partido más secular, y finalmente formaron alianzas con el nuevo partido. Este crecimiento de la democracia es asombroso si uno considera dónde estaba este país hace sólo unos años. La segunda razón por la que esta rebelión fue exitosa fue porque los ciudadanos se mantuvieron no violentos. En parte, esta fue la razón por la que el régimen cayó tan rápido; no había suficiente tiempo o razón para invertir en otras estrategias. Sharp dice tener una estrategia consistente y objetivos coherentes es una de las condiciones previas más importantes para tener una rebelión exitosa.

Gandhi no era un fanático del movimiento de la liberación de la India; Gandhi apoyaba frecuentemente la inacción y cancelaba manifestaciones y otras operaciones no violentas. Al principio, él fue una pragmatista y se dio cuenta de que la economía, la política y hasta el clima tienen que ser perfectos para que la acción propuesta sea exitosa. Si una manifestación se convierte en algo violenta, Gandhi hacia ayunos públicos hasta que sus seguidores pararan las agresiones. La estrategia consistente fue muy importante para el éxito del MLK. Los Civil Rights Movements tuvieron una lista de demandas específicas que nunca cambiaron. Los dos movimientos tuvieron objetivos concretos que reflejaron sus demandas. Gandhi protestó contra los impuestos que los británicos le impusieron a la sal, que afecto a todos los indios que vivían en climas tropicales. Él organizó a miles de ciudadanos para marchar al mar y hacer sal a mano con él. MLK dejo de tomar el ómnibus público en protesta por la segregación y, al mismo tiempo, un esencial modo de transporte para los pasajeros negros. Los dos movimientos tuvieron en cuenta el consejo de Voltaire, recordando que “el perfecto es el enemigo de lo bueno.” Podemos discutir sobre los detalles particulares de los movimientos de Gandhi y MLK, pero tenemos que reconocer sus eficacias: La India está libre y la segregación fue destruida en el Sur de los Estados Unidos. A pesar de que yo deseo que el mundo se convierta en una utopía anarco-capitalista, yo estaría muy contento con una democracia libertaria, tengo que admitir que una república es mejor que una monarquía o una dictadura. Esto es el tipo de arreglo que la gente del Egipto fracasó en construir después de su rebelión exitosa.

Viendo el éxito del movimiento de Túnez, joven, gente que era socialmente liberal de las ciudades del Egipto comenzaron la segunda ola del Arab Spring en 2010. Las protestas fueron contra el largo y brutal dominio de Hosni Mubarak. El punto focal fue el Tahir Square en El Cairo. Aquí, entraron mucho en juego las copias de la traducción del folleto de Sharp. Cristianos cópticos protegieron a los musulmanes cumpliendo con sus oraciones. Después de unos meses de protesta constante, el dictador fue llevado a juicio y elecciones democráticas fueron convocadas. Sin embargo, los musulmanes muy conservadores llamados, The Brotherhood, ganaron las elecciones. Los protestantes se olvidaron de que la mayoría del país, quienes vivían fuera de la capital, estaba a favor de los grupos islamistas como The Brotherhood. Cuando The Brotherhood comenzó a imponer reglas basadas en la religión, como ellos siempre dijeron harían, los protestantes pidieron que los militares dieran un golpe de estado. Los militares estaban de acuerdo y una dictadura militar, que fue peor que Hosni Mubarak, tomó el poder. Los rebeldes  claramente sabotearon sus propios objetivos, como los franceses hicieron con el asunto de Dreyfus en el siglo 19. Émile Zola, uno de los pocos franceses intelectuales que condenaron la muchedumbre porque se involucró con los militares, escribió la famosa carta J’accuse…!, que enumera los peligros de poner esperanza en los militares (les mando la versión en inglés; no pude encontrarla en español). Mientras la información de la carta es muy seca, pone especial atención en que la atracción de los franceses por los militares es idéntica a la de Egipto en 2010. Me preocupa que hoy en día algunos en Venezuela pongan sus esperanzas en que los militares los van a librar del caos (como algunos en los EEUU esperan que Trump ordene un ataque nuclear o catástrofe similar). Si bien es cierto que el asunto Dreyfus y la rebelión en Egipto eventualmente fallaron y son sólo guías, apelar a la espada no es la respuesta.

Yo pienso que la mejor manera de obtener la libertad, ambos en su país y en el mundo entero está más o menos contenido en este folleto que les envío. He identificado dos claves:

  1. Negar toda violencia, porque es a favor al Estado.
  2. Acciones no violentas dirigidas o conseguir concesiones.

Como austriacos, estamos de acuerdo en que estas concesiones tienen que ser dirigidas a la primacía de propiedad privada, ese único derecho del que toda libertad y prosperidad económica ha nacido. En cuanto a campañas y metas específicas, solamente ustedes, quienes están en las primeras líneas, sabrán que hacer. Espero que ustedes puedan disfrutar de este folleto. ¿Qué más puedo hacer para ayudar? Si hay algo, por favor, díganme.

Suerte,

Por Taylor May.

Este artículo refleja únicamente la opinión del autor de la carta.