Estonia es una república báltica situada en el norte de Europa. Limita al sur con Letonia, al este con Rusia, al norte con el golfo de Finlandia y al oeste con el mar Báltico. Se independizó de la Unión Soviética en 1991, desde 2004 forma parte de la Unión Europea y de la OTAN y en 2011 adoptó el euro como moneda. Con un clima bastante liberal, la inversión extranjera ha aumentado sustancialmente. Estonia es una de las economías modernas más dinámicas y se beneficia de unos sectores de telecomunicaciones y electrónico muy fuerte así como de fuertes lazos comerciales con Alemania, Suecia, Rusia y Finlandia.

Tras su independencia de la Unión Soviética, Estonia inició un programa de reformas prácticamente radical a partir de 1992 con la llegada de Mart Laar a la presidencia del Gobierno, el cual buscó la inspiración en el Reino Unido de Margaret Thatcher y siguiendo unos principios muy básicos: privatizaciones, bajos impuestos, simplicidad fiscal y apertura de mercados con la eliminación de todos los aranceles (de forma unilateral y sin condiciones). Desde entonces, Estonia ha visto mejorar su esperanza de vida, la mortalidad infantil se ha reducido considerablemente, ha disminuido la población que trabaja en el campo, ha multiplicado casi por 4 su PIB nominal y per cápita, por no hablar de su transformación radical en el ámbito tecnológico.

Laar sustituyó la fiscalidad progresiva sobre las empresas y sobre el trabajo por unos tipos únicos establecidos en el 33% y el 26% respectivamente para un año más tarde igualarse ambos al 26% (actualmente se sitúan en el 20%). El éxito cosechado por Estonia fue tan llamativo que otras naciones de Europa del Este siguieron su ejemplo o incluso lo llevaron más allá: Lituania, Letonia, Serbia, Ucrania, Eslovaquia, Georgia, Rumanía o Macedonia.

La fiscal no fue la única reforma que llevó a cabo el ejecutivo estonio, también se procedió a la sustitución de los funcionarios de la era soviética por personas más jóvenes y carentes de los hábitos de arbitrariedad y corrupción de la era socialista y además se procedió a una simplificación de todos los procedimientos y burocracia con lo que hoy se conoce como e-Estonia.

Para comprender el tremendo avance estonio, hay que entender de dónde partía. Cuando comenzaron su transformación digital en 1997, toda la información acerca de la ciudadanía estonia estaba en formato físico y la mayoría de sus ciudadanos no tenían acceso a internet ni tan siquiera dispositivos con los que conectarse a la red. Algunos de los avances a nivel digital de Estonia durante estas dos décadas son:

  • Reducción drástica de la burocracia y de la eficiencia de los servicios públicos.
  • Simplificación del sistema fiscal, pudiendo pagar impuestos en tan solo un clic tras apenas 3-5 minutos cumplimentando la declaración.
  • Documento de identidad con chip encriptado que permite la autentificación en el mundo digital y facilita y agiliza los trámites bancarios, empresariales, firma de documentos u obtención de documentos médicos.
  • Estonia fue el primer país del mundo con la posibilidad de votar por internet en 2005, disminuyendo los costes y haciendo que el recuento de votos sea más simple y seguro.
  • La implementación de soluciones de IT en los servicios de seguridad públicos ha reducido a la mitad las muertes por accidente en los últimos 20 años. Por ejemplo, se puede determinar remotamente la localización del 35% de accidentes con un margen de error de 5 metros o el 93% de las llamadas a servicios de emergencia son respondidas dentro de los primeros 10 segundos.
  • Utilización desde 2012 de la tecnología blockchain para el uso de registros como el de sanidad, judicial, legislativo o defensa, aumentando así tanto la seguridad de esos registros como la coordinación entre áreas y organismos.
  • En Estonia son los propios pacientes los que son propietarios de su información sanitaria. Hoy, el 95% de la información generada por los hospitales ha sido digitalizada. Las medidas de los servicios de e-Health permiten adoptar medidas más eficientes de prevención y concienciación ahorrando a su vez billones de euros.
  • La última iniciativa estonia implementada en 2014 es la de la residencia virtual (o e-Residency) que consiste en una identidad transnacional que permite que cualquiera, en cualquier lugar, pueda crear su empresa de una forma muy sencilla. De la misma forma que los ciudadanos y residentes físicamente en Estonia, los e-residentes reciben un DNI digital y acceso completo a los servicios públicos digitales. Esto permite a los e-residentes establecer su negocio en la UE utilizando su identidad digital para administrar online completamente su compañía desde cualquier parte del mundo a un coste mínimo.

Hasta hace poco era necesario ir físicamente para abrir una cuenta bancaria, pero el gobierno estonio ha llegado a un acuerdo con varias fintech para que este trámite pueda realizarse también online disminuyendo así hasta prácticamente su eliminación todas las barreras de entrada.

Todo esto hace de Estonia un país altamente atractivo para atraer inversión extranjera, especialmente en pymes que centren su negocio en la venta online: fiscalidad por debajo de la media de la OCDE y altamente sencilla que facilita su declaración, agilidad burocrática, ambiente empresarial e innovador en todo el país, no es necesario tener presencia física y, además, la certeza de que el gobierno estonio sigue trabajando para facilitar aún más cualquier trámite.

En definitiva, se ha vuelto a demostrar que una mayor libertad económica y una mayor flexibilidad funcionan. El programa de reformas liberalizadoras llevadas a cabo por el ejecutivo estonio a partir de 1992 y con el fin de desmarcarse rápidamente de su pasado comunista, ha llevado al pequeño país báltico de vivir en la más absoluta pobreza y sufriendo una inflación del 1.000%, a liderar el crecimiento económico en la eurozona, a ser el país menos endeudado de la OCDE y a ser en muchos aspectos un ejemplo para sus socios europeos. Además, ha demostrado que hay alternativas a las políticas de estímulo de la demanda y pasan por la contracción del gasto, la responsabilidad crediticia y la libertad.

Fuente: http://independent.typepad.com/elindependent/2017/10/estonia-para%C3%ADso-empresarial.html#more