En una ocasión, mi gran mentor y amigo el coronel y abogado Alirio Silva,  tras mostrarme un vaso con algo de agua, me hizo una pregunta: ¿cómo lo ves, medio lleno o medio vacío? Impulsivamente, le contesté: MEDIO VACÍO. Luego me explicó que era parte de un test para medir la autoestima y que aquellos que lo ven medio lleno son personas con una estima por si mismos alta y casi apacibles ante conflictos o crisis de vida. En cambio, quienes lo ven medio vacío poseen una autoestima baja y sólo aprecian necesidades o lo que les falta; no ven los pequeños detalles, pero lo más importante es que al saberlo tienen el poder de cambiar su enfoque de vida hacia el optimismo y pueden lograr muchas cosas. Para ese momento pasaba el luto de la muerte de mi segundo hermano y esas palabras me ayudaron bastante, dieron aliento a mi ser y descubrí que tenía el talento de escribir, dando paso a un libro dedicado a mi amado hermano. Pero lo que cambió en mi personalidad fue entender  que todo tiene una razón de ser y cada persona en algún momento ha de sacar lo humano y positivo si se le ayuda. También aprendí que en las crisis de la vida siempre hay salida y créanme… ¡Más de una!

Hoy muchos vemos en Venezuela lo que falta, pero dejamos a un lado lo que aún tiene. Posee campos que aún dan frutos para salvarnos de la hambruna, hay voluntad para mantener nuestra fe en Dios, hay gente con alto sentido humanista y de la justicia que luchan por cambios hacia el bien, hay niños que sonríen y juegan a pesar del hambre, hay ganas de un país mejor para demostrar en qué somos buenos, hay familiares y amigos en otras naciones demostrando la maravilla de ser trabajador, hay un Dios que te dice ya falta poco para tu liberación y hay un vaso casi lleno de gente como tú y como yo preparados para reconstruir nuestra gran nación. Por eso te invito a mirar lo que hay en cada ser y en nuestra nación para que lo que te falta lo llene el amor y compresión. Eres un vaso MEDIO LLENO bendecido por Dios.

 

Por Rafael Díaz Cuello.

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