Desde hace tres años, de manera individual, hemos coincidido en que la crisis de Venezuela sobrepasó los límites de poder resolverse de una manera “democrática” dentro de nuestras fronteras. La sociedad cada día más golpeada y desesperanzada no ve salida fácil a la calle ciega que el socialismo interpuso en el camino del futuro de nuestro país. La falta de liderazgo opositor que realmente promueva un cambio profundo al sistema social-comunista existente, la relación de “cabecillas” de la oposición con el régimen y su ya sospechosa insistencia en “resolver con votos” lo que históricamente, en ningún país que haya sido esclavizado por el comunismo, se ha logrado: sacar a una tiranía comunista con elecciones.

Sin embargo, no somos los únicos que hemos levantado nuestras voces para explicar a las personas que Venezuela necesita de manera inmediata, o al menos lo más pronto posible, una coalición de países que presten una ayuda militar para poder erradicar el comunismo y socialismo que tanto daño le han ocasionado a nuestro país.  Y no solamente muchos venezolanos hemos caído en cuenta de lo justo y necesario que sería una intervención, el Vice-Presidente de los Estados Unidos, Mike Pence, ya lo ha venido comentando desde el año pasado y su reciente declaración ante la OEA dejó al régimen tan preocupado que inmediatamente fueron a hacer lobby sus más allegados colaboracionistas, MUD, para repetir en mil idiomas esa frase socialista: “los problemas de Venezuela lo resuelven los Venezolanos”.

En los actuales momentos existen dentro de la oposición un bando que llama a votar y otro que pide abstenerse de validar a una narco-dictadura. Desde nuestro punto de vista desde hace mucho tiempo en Venezuela no están dadas las condiciones para una elección. Una contienda electoral lo único que servirá es para justificar internacionalmente al régimen actual, por ello su ímpetu por disminuir la abstención que se avizora. Los ciudadanos a favor de votar deben entender que no es un asunto de no existir otra opción, la hay, la hemos venido justificando desde hace más de tres años y es el principal objetivo de este artículo, todos los ciudadanos venezolanos, dentro y fuera del país, de la manera que mejor le parezca y puedan, debemos solicitar la ayuda militar internacional liderada por los Estados Unidos.

Durante 40 años, previos al Chavismo, los gobiernos crearon una serie de sesgos que hoy por hoy pasan factura. Ese discursillo de “soberanía nacional y libertad política por encima de todo” de los socialistas fue el eje principal del acontecer nacional y se dejó de lado la importancia plena de la libertad económica para alcanzar una democracia próspera.  Antes de Chávez tuvimos democracia, es cierto, pero en algo, o en muchas cosas, se falló para que por medio de esa misma democracia quedara electo un personaje oprobioso, oscuro, populista e ignorante de políticas económicas y públicas como Hugo Chávez. Esa falta de prosperidad se debió a la ausencia de mecanismos de libre mercado y de instituciones sólidas que resguardaran los derechos naturales, no solamente políticos, del individuo, todo esto lo dejamos evidenciado en el libro “Causas y causantes del desastre económico en Venezuela” editado por Econintech.

Una intervención militar encabezada por los Estados Unidos es la mejor salida y opción que tiene Venezuela en estos momentos, es la mejor ayuda humanitaria que podemos recibir. Primeramente, nos eliminarían de raíz, en seco, cualquier vestigio del cáncer que ha carcomido a nuestro país, el Socialismo del Siglo XXI. En segundo plano, no se entraría en ese “conflicto moral” de negociar o no con miembros del régimen, todos, incluyendo los colaboracionistas, serían juzgados y condenados por sus crímenes y actos que han llevado a la miseria, hambre y muerte a miles de Venezolanos. Y por otro lado, al existir esta ayuda militar los mecanismos de ayuda humanitaria se activarían de inmediato.

No es para nada oculto que históricamente la sociedad norteamericana ha demostrado su gran generosidad con otros países necesitados. Por tanto a la par de la intervención militar se impulsaría a la brevedad posible el flujo de mercancías hacia Venezuela, no solamente como ayuda humanitaria sino promoviendo el libre mercado lo cual permitirá abastecer los anaqueles dentro del mercado nacional, aumentar la producción petrolera llevando a cabo una gran inversión en ese sector y por sobre todo abriendo la posibilidad de construir una República libre donde se respeten y sean inalienables derechos naturales del ser humano. Por otro lado, el país del norte dista de ser esa potencia colonizadora que los socialistas se esfuerzan por hacer creer, hay evidencia que una vez se pacifican los países a los que ha ayudado, se restablece las instituciones y se asegura la libertad y seguridad de los individuos y de la región, se retira, a veces muy rápidamente como en el caso de Irak debido a la presión constante de la sociedad que exige el regreso de las tropas de tierras extranjeras a su territorio nacional.

Finalmente para todos aquellos que siempre alegan que debe existir un beneficio para que otros países se atrevan a “invertir en la libertad de Venezuela” por medio de una ayuda militar, debemos recalcar que la máxima ganancia será evitar se siga exportando el comunismo y socialismo light que se radicó en Venezuela y que ya se le han visto “metástasis” en la región, por ejemplo Ecuador, Bolivia, Brasil, etc… e inclusive en los Estados Unidos, cuando vemos a los millenials apoyando a un Bernie Sanders. Una vez exista esa ayuda militar, de manera paralela, un gobierno de transición deberá implementar las políticas económicas y públicas que tanto se necesitan empezando por la eliminación del curso forzoso de cualquier moneda. Pero eso y los beneficios post-intervención de los países que participen será tema de otros artículos.

Por Rafael Acevedo y Hugo Faría.