Siendo un niño, escuché mucho esa frase de boca de mi madre y mi abuela, cuando a los chicos del barrio le daban un pasaje para ir al liceo, una ropa usada de uno de sus hijos o  un plato de comida. Estos gestos de una madre a otro hijo conmovían a muchos de estos jóvenes amigos y compañeros de clase de mis tíos,  cuyas familias estaban en situaciones precarias pero su buena educación,  respeto y colaboración (molían maíz para las arepas, barrían el patio o iban hacer algún mandado a la bodega) les hacían merecedores de por lo menos un plato de comida, una ropita usada, un pasaje y en ocasiones un buen dulce casero hecho por las matronas de mi hogar y muchos otros. La interrogante de aquellos chicos era casi la misma… Y esto por qué?  Porque usted se lo ganó y es un buen muchacho. Y cómo le pago? Ya lo hizo mijo. Y recuerde: “HOY POR TI MAÑANA POR MÍ” Y hoy por hoy, todos esos jóvenes ya son padres, abuelos y excelentes profesionales y amigos. De quienes se aprendía a colaborar,  ser solidario y ganarse la arepa. El trabajo, sencillo les hacía merecedor del apoyo de cualquier madre del barrio. Hoy Venezuela pasa por hambre en muchos hogares, donde un hermano le da lo que puede otro para que coma con sus hijos, las amigas se regalan algo de efectivo para un pasaje, los compadres se regalan una medicina,  los panas se toman entre dos una sola cerveza, unos curas y pastores usan sus ofrendas para dar un plato de sopa a algunos de sus feligreses y ante la interrogante: como se lo pago?  La Respuesta sale como el amor de una madre. HOY POR TI MAÑANA POR MÍ. PRONTO SALDREMOS JUNTOS DE ESTA CRISIS EN VENEZUELA.

Por Rafael Díaz Cuello