“Cuando cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” Simón  Bolívar. Con estas palabras proféticas como parte de su testamento inicio esta breve reflexión. Páez y Santander,  vieron intereses particulares comprados por grupos mercantilistas que solo cuidaban sus intereses particulares y no los del resto de los ciudadanos a quienes despectivamente les llamaban pueblo a un nivel tal que así le siguen nombrando en las constituciones, en Colombia,  la lucha entre liberales y conservadores generó un toma y dame de poder a un nivel que en medio de la brecha generaron un cáncer racial que explotó en Guerrillas y Narcotráfico, donde las mieles de la corrupción sumieron a estas castas hasta la llegada del tan cuestionado “PLAN COLOMBIA” Orden en la pea por una intervención externa.
De igual manera la lucha de Caudillos en Venezuela dio inicio a un periodo sombrío y de estancamiento donde el mayor ejecutor fue Ezequiel Zamora, frenado por un balazo en la cabeza que aun no se sabe de qué bando llegó. Antonio Guzmán Blanco, pese a ser descrito como un gran corrupto, sentó las bases para el primer orden en Venezuela, organizando la estructura legal de los estados, velando por que la educación fuera gratuita y obligatoria, dando concesiones a los primero trenes y telégrafos e incluso dando la casa amarilla o Miraflores como las primeras oficinas presidenciales de la República. Siguieron las revoluciones hasta la dupla Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, hasta que Castro obligado quedo en el exilio y Gómez gobernó con mano dura pero una política liberal de concesiones, tras su muerte sus sucesores y la bendita Generación del 28 (los primeros amantes de la quimera comunista en Venezuela) dieron paso al General Marcos Pérez Jiménez quien pese a ser dictador instauró un gobierno estadista y fue ejemplo para el mundo hasta ser derrocado en el año 59. Hasta esta fecha todos los partidos de turno eran uno solo y su fin fue derrocar la dictadura,  posterior a esto las élites mercantilistas nacieron de nuevo en los mayores partidos y sus políticas públicas endeudaron a un país rico en Petróleo y recursos naturales. Ello dio cabida a la llegada en el año 98 al poder de Hugo Chávez,  quien como un director de orquesta dirigió en mayor grado la división pueblo – oligarquía, incluso dividió a los partidos de oposición para luego sumar los de mayor conveniencia a su favor tras jugosas sumas de dinero. Tras su muerte Nicolás el usurpador, sigue dicha operación y a su vez va arrasando todo vestigio de producción, creando una Diáspora única en la historia de la nación y sumando tiempo y comerciantes partidistas a sus desmanes,  hasta que la unión de países de América,  en el grupo de Lima y la Cumbre de las Américas fuerza a la Asamblea Nacional a una decisión trascendental… El Juicio a Nicolás Maduro. Acá cierro mi reflexión con esta interrogante: será que al fin nuestro Libertador va bajar tranquilo al sepulcro? La respuesta esta en desarrollo.
Por Rafael Díaz Cuello