Cuando se menciona el capital en el debate político actual, el término suele estar sujeto a una interpretación más bien unidimensional: si el capital ahorro por los ciudadanos, la cuestión de las reservas de capital en poder de los fondos de pensiones, el capital inicial de los jóvenes empresarios o se discuten los impuestos a las ganancias de capital sobre las inversiones; en todos estos casos el capital es equivalente a “dinero”. Sin embargo, el capital es distinto del dinero, es una estructura definida, irreversible en gran parte, compuesta de elementos heterogéneos que pueden (vagamente) describirse como bienes, conocimiento, contexto, seres humanos, talentos y experiencia. El dinero es “solo” la ayuda simplificadora que nos permite registrar la estructura de capital heterogénea increíblemente compleja de una manera uniforme. Sirve como una base para evaluar el valor de estas diversas formas de capital.

Los libros de texto de economía moderna generalmente se refieren al capital con la letra “C”. Este enfoque conceptual desdibuja el hecho importante de que el capital no es meramente una sola magnitud, una variable económica homogénea mágicamente autorreplicante sino una estructura heterogénea. Entre las diversas escuelas de pensamiento económico, es la Escuela Austriaca de Economía laque hace hincapié en la heterogeneidad del capital. Además, los austriacos han reconocido correctamente que el capital no crece ni se perpetúa automáticamente. El capital debe ser creado y mantenido activamente, a través de la producción, el ahorro y la inversión sensata.

Además, los austríacos enfatizan que uno tiene que diferenciar entre dos tipos de bienes en el proceso de producción: bienes de consumo y bienes de capital. Los bienes de consumo se usan en el consumo inmediato, como los alimentos. Los bienes de consumo son un medio para lograr un fin directamente. Por lo tanto, la comida ayuda a alcanzar directamente el fin de satisfacer la necesidad básica de nutrición. Los bienes de capital difieren de los bienes de consumo en que son estaciones de paso hacia la producción de bienes de consumo que pueden utilizarse para lograr fines últimos. Por lo tanto, los bienes de capital son medios para lograr fines indirectamente. Un horno comercial (usado con fines comerciales) es un bien de capital, que permite al panadero producir pan para los consumidores.

A través de la formación de capital, uno crea los medios potenciales para impulsar la productividad. La precondición lógica para esto es que la producción de bienes de consumo debe reducirse o incluso detenerse temporalmente, a medida que se redistribuyen los recursos escasos hacia la producción de bienes de capital. Si los procesos de producción actuales generan solo pocos o ningún producto de consumo, se deduce que el consumo tendrá que reducirse por la cantidad de bienes de consumo que ya no se producen. Cada profundización de la estructura de producción implica tomar desvíos.

Por lo tanto, la formación de capital siempre es un intento de generar mayores rendimientos a largo plazo adoptando métodos de producción más indirectos. Sin embargo, tales retornos más altos no están garantizados, ya que los métodos indirectos elegidos pueden resultar equivocados. En el mejor de los casos, solo se continuarán esos métodos indirectos, lo que redundará en una mayor productividad. Por lo tanto, es justo suponer que una estructura de producción más intensiva en capital generará más producción que una menos intensiva en capital. Mientras más próspera sea una región económica, más intensiva será su estructura de producción. El hecho de que las generaciones que actualmente viven en nuestra sociedad puedan disfrutar de un nivel de vida tan elevado es el resultado de décadas o incluso siglos de acumulación cultural y económica de capital por parte de nuestros antepasados.

Una vez que se ha acumulado un stock de capital, no está destinado a ser eterno. El capital es completamente transitorio, se gasta, se agota en el proceso de producción o se vuelve completamente obsoleto. El capital existente requiere una reinversión recurrente regular, que generalmente se puede financiar directamente a partir del rendimiento que genera el capital. Si se descuida la reinversión porque se consume toda la producción o más, el resultado es el consumo de capital.

Tomado de Mises.org