Venezuela sigue enrumbada al abismo y Maduro lo único que hace es viajar.  

Esta semana inició una gira inútil más. Y es inútil porque nada positivo puede esperarse de los encuentros que solo reafirman el compromiso de Venezuela de aliarse con una parte del mundo que está cada vez más lejos de la democracia y el estado de Derecho, parte del legado de Chávez en una política exterior que el hoy presidente venezolano ayudó a implementar. Argelia, Rusia, Bielorrusia y Turquía fueron los destinos de Maduro.

Con Argelia nos une la relación petrolera (aun cuando la OPEP ya no tiene ningún peso), Rusia tutela y ayuda a sostener a Maduro, además es uno de los súper poderes mundiales aunque su economía sea más pequeña que la de Italia. Turquía cuenta con una economía formidable y es normal ahora encontrar productos provenientes de ese país en los desahuciados anaqueles de los supermercados venezolanos.

¿Pero qué nos une con Bielorrusia? Pues nada. Si en el pasado intervinieron en la llamada Gran Misión Vivienda Venezuela y se compró alguna maquinaria desde aquella nación de Europa Oriental, hoy en día los lazos económicos son casi nulos, según es reportado por la prensa de ese país.

Citando al Comité Nacional de Estadísticas de Bielorrusia del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, la Agencia Telegráfica de Bielorrusia (el medio oficial bielorruso), reporta que en el año 2016 el comercio entre las 2 naciones cayó a 2 millones de dólares. Un mínimo histórico en los últimos 10 años.

En sus mejores momentos la relación económica entre los dos países movilizó casi $1.500 millones, pero hace tiempo que eso dejó de ser así e incluso en esos momentos el intercambio era negativo para Venezuela en términos relativos pues mientras los bielorrusos vendían a Venezuela fertilizantes, maquinaria para la construcción y la agricultura, partes automotrices y motores de combustión y leche, desde el país de Suramérica solo se enviaban “productos de mineral de hierro y café, entre otros”.

En esa grandilocuencia con la que el chavismo suele disfrazar una realidad negativa y presentar derrotas como victorias, han dicho que el viaje y encuentro con el dictador bielorruso Aleksandr Lukashenko fue “extraordinario” y se ratificaron “lazos de cooperación”. También los medios públicos venezolanos dicen que en las relaciones con Bielorrusia han destacado su aporte en materia agroalimentaria.

Cualquier información que destaque algo positivo en el ámbito agroalimentario en Venezuela es muy difícil de comprobar porque la escasez de los más básicos alimentos de los venezolanos es evidente. Además, según reporta la organización Cáritas, hasta seis niños mueren semanalmente debido a la desnutrición.

 

Entonces, lo único que justificaría esa visita sería la intención de profundizar una cooperación militar entre los dos gobiernos.

Un tirano se rodea de tiranos. Una tendencia que mostró Chávez cuando visitaba al hoy también difunto Saddam Hussein en Irak, entre otros. El chavismo siempre ha tenido una consigna que dice: “Otro mundo es posible”. Y siempre se ha empeñado en construir una nueva realidad. Sin duda ese otro mundo es posible, lo que nunca dicen claramente es que ese mundo nuevo que ellos construyen es uno mucho peor al actual.