Pese a las difíciles situaciones que la vida nos impone con frecuencia, me considero bendecido por tener –en mi familia, en mis amigos, en la fe y en la academia– personas de una calidad humana excepcional con quienes compartir mis experiencias y de quienes aprender. Un aprendizaje basado en valores morales, como el que yo he recibido de estos seres únicos que Dios ha puesto en mi camino, es realmente un privilegio.

Privilegio inmenso también fue el que tuve cuando cursaba la Maestría en Finanzas del IESA, en Caracas, y conocí al Dr. Hugo J. Faría, quien desde la primera clase de Microeconomía y de Macroeconomía nos mostró de una forma sencilla, transparente e irrefutable desde el punto de vista científico que el problema de fondo de nuestra sociedad radica en la falta de moral de algunos grupos de poder, políticos y empresariales. Y lo que yo valoro más es el hecho de que el profesor Faría nos haya hecho entender que lo que vivimos en Venezuela a partir de 1998 no fue sino una simple exacerbación de la falta de moral que ya había sido inoculada en nuestro sistema económico por tales élites desde varias décadas antes.

Hugo, como el mismo me pidió que le llamara sólo unas semanas después de haber sido su alumno, además de ser un profesor exigente, siempre se caracterizó por una cosa: un mensaje distinto al que se suele transmitir en salones de clase y a través de los medios de comunicación; un mensaje que pone al ciudadano por encima del Estado, que exalta las instituciones protectoras de los derechos naturales del hombre como mecanismo para alcanzar una prosperidad sostenible; en fin, un mensaje que pone al descubierto a las élites políticas y económicas interesadas en mantener beneficios a expensas del bienestar del ciudadano de a pie. Sé que ésa es la razón por la que, en el contexto del idilio colectivista que nos han inyectado desde pequeños, se le discriminaba o se le atacaba ad hominem. Sin embargo, a pesar del aislamiento que muchos de sus colegas le imponían, nunca dejó ni ha dejado de luchar por la libertad en Venezuela desde el ámbito que mejor conoce: la academia. Su envidiable trayectoria como profesor e investigador así lo avala.

Siempre he creído que las ideas de defensa de los derechos inalienables del hombre y de la moral deben flotar en el ambiente, en igualdad de condiciones, junto con las de otras corrientes de pensamiento, y que sea la gente –bien informada y consciente de las consecuencias de sus acciones– la que decida por cuáles se decanta. Pero esa “igualdad de condiciones” es utópica en muchos países y particularmente en Venezuela por el secuestro estatal del sistema educativo, la complicidad de muchos medios de comunicación y la falta de un verdadero liderazgo que promueva tales ideales. En un escenario tan adverso para la difusión de la libertad económica, como lo es la sociedad venezolana, a quienes luchamos por defenderla y enseñarla no nos queda sino continuar batallando desde los más recónditos rincones y aprovechando cada mínimo espacio, con valentía. Ésa es precisamente la cualidad que más admiro de Hugo, quien tiene toda una vida haciéndolo, pese a los detractores que –apegándose a la más perversa y antigua estrategia marxista– no descalifican sus argumentos, sino que intentan descalificarlo a él como persona.

En Econintech, nos propusimos la tarea de compilar un pequeño conjunto de sus artículos académicos de más fácil comprensión para el lector común, con el objeto de aportar un grano de arena en la titánica labor de la diseminación.  Debimos traducir algunos de tales artículos del inglés al español para luego incorporarlos en un libro digital, como es el caso del ensayo Venezuela: sin liberales, no hay liberalismo, que Hugo J. Faría escribió junto con la reconocida economista venezolana Leonor Filardo. Con gran placer, invito a nuestros seguidores a estudiar lo que para mí es uno de los más sobresalientes trabajos sobre libertad económica en Venezuela jamás escrito. Es un ensayo que debería estar entre las obras de lectura obligatoria de cualquier persona que se diga defensora de la libertad y que, además, nos ha servido de base para realizar varias conferencias a nivel nacional e internacional.

Los autores explican de forma magistral las razones por las cuales nuestras instituciones formales e informales (cultura) son muy desfavorables para la implementación de una real economía de mercado, que beneficiaría a las inmensas mayorías. Ponen al descubierto la perversa simbiosis entre socialismo y mercantilismo que ha existido en nuestro país por muchas décadas, pero que sólo pocos se atreven a denunciar con contundencia. El lector del ensayo también notará de forma clara los puntos de quiebre o inflexión de nuestra historia económica reciente.

Siento gran orgullo de haber sido inspirado por tan notable, incansable y valiente defensor de la moral y de la libertad. Para A.C. Econintech, el think tank del cual soy uno de los directores, es un honor invaluable contar con el Dr. Hugo J. Faría como nuestro Senior Research and Policy Consultant.

Ing. Luis Cirocco, MSc.

Fundador y Director de A.C. Econintech.

Nota de nuestro director para el libro digital de Econintech en honor a Hugo J. Faría