Ya viene la nueva temporada de béisbol y por un año más el gobierno ha decidido privilegiar al llamado pasatiempo nacional con la entrega de dólares preferenciales. Cabe preguntarse si si es la obtención de las divisas en tan favorables condiciones el verdadero negocio de los equipos que conforman la Liga Profesional de Béisbol de Venezuela (LVBP).

El deporte, el espectáculo y la taquilla son todos secundarios.

El poder para corromper del control de cambio no tiene límites y cualquier actividad se pervierte de su objetivo original en el momento cuando se pueden adquirir dólares de la mano gubernamental a precios inferiores a los del mercado para financiarlas.

Al igual que los empresarios que como Alberto Vollmer reciben subsidios de Maduro para poder ejercer su actividad de forma lucrativa, los equipos de la LVBP reciben con beneplácito la “ayuda” que Maduro les da.

La fanaticada que no tiene acceso a alimentos y a medicinas y tampoco puede pagar la entrada al estadio, ¿se sentará tranquila frente a los televisores a ver los juegos de la temporada?

En Venezuela el mejor negocio es tener acceso a una parte de la renta pública. Así ha sido durante décadas y el esquema se mantiene. El sistema, sin embargo, se está quebrando. Quién sabe cuánto más durará.