1.- Hablar del nazifascismo hace ineludible hablar de Hitler. ¿Fue realmente socialista? Hermann Rauschning, que coqueteó mucho tiempo con el nazismo para luego denunciarlo, conoció bien a Hitler antes de 1933 y cuenta cómo éste se sentía en deuda con la tradición marxista. Hitler leyó y estudió bien los textos marxistas como estudiante antes de la I Guerra Mundial. Llegó a creer, según sus palabras, que el error de la República de Weimar era que sus políticos no conocían a Marx.

2.-  El error de pensar que el nazismo fue un oponente del socialismo es que los socialistas y comunistas conformaban otros partidos, pero es el mismo error de pensar que dos facciones opuestas en un partido representan ideologías opuestas. Obviamente, puede haber múltiples partidos con una ideología igual o semejante con diferencias que en lo fundamental no cambian esta afirmación. Hitler creía que sus diferencias con los comunistas eran más tácticas que ideológicas. Él creía que era su nacional socialismo, que “sólo competía con el marxismo en su propio terreno”, el encargado de llevar a la práctica muchas de sus ideas.

3.- La limpieza étnica que fue parte esencial del programa nazi también lo era de la ideología socialista marxista. Bernard Shaw dio la bienvenida a la política de exterminios de la Unión Soviética. La socialista británica Beatrice Webb hizo exactamente lo mismo refiriéndose al genocidio soviético cuando remarcó que “no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos”. En 1935, el gobierno sueco socialista comenzó un programa eugenésico de esterilización. Hitler era consciente de la profunda inclinación del socialismo por el exterminio, y así en 1920 afirmó en Múnich que “¿Cómo, siendo socialista, puedes no ser antisemita?”. Desde la época de Engels hasta aquel entonces todos los defensores del genocidio se autotitulaban socialistas.

4.- Mussolini llegó a decir de uno de los mayores economistas para los políticos socialistas, John Maynard Keynes, que “el fascismo está enteramente de acuerdo con el pequeño libro de Keynes El final del Laissez-Faire, y que podría servir como una introducción a la economía fascista. Hay poco que cuestionar de éste y mucho que aplaudir”.

5.- El Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes, el partido nazi alemán, fue realmente un pionero en implantar programas políticos y económicos socialistas. En 1933 Hitler encargó a Erich Hilgenfeldt la prohibición de organizaciones de caridad privada para que el Estado asumiera en exclusiva toda la labor de ayuda a los necesitados. El Bienestar Nacional Socialista del Pueblo (NSV), la organización encargada de desarrollar e implantar los programas de ‘bienestar socialista’ fue en realidad quizás la más importante dentro del partido nazi. Así, los nazis crearon seguros estatales para personas mayores, complementos salariales para alquiler, para desempleados, para personas con discapacidades, seguros sanitarios, residencias para ancianos… Dentro de la NSV destacaba, por ejemplo, la Oficina para Bienestar Especial e Institucional que ayudaba desde el Estado a ancianos, alcohólicos y personas sin hogar. Incluso había una Oficina también para ayudar a los jóvenes. Todos los programas socialistas nazis se vieron como un intento de reforzar la idea de colectivo y dejar atrás el individualismo y libertad de los regímenes liberales.

Fuente: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/5-razones-por-las-que-el-nazifascismo-es-socialista

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *