El politólogo argentino Agustín Laje es coautor de “El libro negro de la nueva izquierda”, obra en la que hace una profunda crítica del marxismo cultural. Pero, ¿qué es el marxismo cultural? Laje explica en esta entrevista:

“Desde Marx y Engel, el marxismo ha sufrido una serie de transformaciones hasta lo que llamamos post-marxismo, el cual ha generado la desescencialización del marxismo tradicional que se caracterizaba por llevar lo que la élite general llamaba “guerra de movimientos”.

Sin embargo, a partir del filósofo italiano Antonio Gramsci han entendido que existe una vía que es dual y pacífica, que es la vía de la batalla cultural. Gramsci la denominaba “guerra de posiciones”.

El neomarxismo cultural es una expresión de esta ideología y que ya no ataca las relaciones de producción —en el marco de una guerra de clases entre obreros y burgueses— sino que está tratando de generar cambios de moral pública a través de una estrategia gradualista de instauración de la ideología de género que ha puesto a la mujer en la posición de víctima y al hombre en posición de victimario y ha modificado la conceptualización de lo que significa la violencia de género
El marxismo hoy responde a los conflictos culturales.

Por ejemplo, busca generar una concepción errada de nuestra sexualidad despojándola de lo natural y empujando una nueva construcción social. Utilizando la dialéctica marxista de la lucha de clases, generan una falsa sensación de guerra de hombre contra mujer, heterosexual contra homosexual, todo a través de la ideología de género. A esto, la “nueva izquierda” suma la dicotomía del indígena con el hombre blanco —”el conquistador”— y del empresario contra la naturaleza”.

Para frenar al marxismo cultural, añade Laje: “Hay que dar una batalla a nivel intelectual. El neomarxismo comenzó la batalla en los claustros académicos, en las universidades, después llegó a los medios de prensa y después comenzó a entrar en el sentido común de las masas. Es necesario mostrar lo anticientífico de esta ideología de género, que va a contrapelo de todo aquello que no dice la ciencia más exacta, más dura como la biología, la fisiología, la anatomía, la neurociencia, la genética. El hombre no sólo es cultura, también es naturaleza”.

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