Estabas a mi lado al salir del vientre de mamá, en la teta y su bondad,  en los juguetes de mi niñez y los cumpleaños que canté, en las pequeñas obras de la escuela,  en el beso fugaz de La Chica más bella la que me llevó a ver estrellas, cuando los logros académicos superé, en mi primer pago y en las miradas de mis hijos al nacer y ahora te me pierdes al verlos crecer.

Te perdiste cuando los hermanos de mi país fueron inoculados con el fanatismo febril, cuando el mentir superó la verdad añil, al robar la inocencia trascendental y el hambre comenzó a triunfar, te perdí por ideologías y la maldad imperante llegada de otras vías.

Ahora te busco y no se dónde estás. Ojalá en la madre que va alumbrar sin leche y comida para amamantar, pero llena de esperanza de que todo pasará, en un trabajador que espera ver un sueldo que rinda para poder comer, en un joven que estudia lleno de ganas de ser productivo y útil para el país y su avanzar. Te busco y no te encuentro… Felicidad. Pero en oración y acción con Venezuela libre… Volverás.