Jesús Huerta de Soto es Ancap (anarco-capitalista) -como todos aquí saben- y es un tipo sabio en ciencias actuariales, economía, política, derecho y amante de la literatura. Como ven tiene credenciales superiores y ha escrito varios libros (yo solo le he leído dos).

Él dice que los liberales coquetean con el mal que es el Estado y es allí donde se ha generado toda la animadversión (arrechera a lo venezolano) por parte de connotados liberales clásicos como el profesor Alberto Mansueti que sin duda es un tipo brillante y que ha dado su vida por impulsar el liberalismo clásico en América.

Todo esto lo escribo porque entre Huerta de Soto y Mansueti hay grandes discrepancias y yo me pregunto si dos grandes intelectuales vivos que coinciden con el capitalismo pero no en sus respectivas ideologías de derecha tienen esas grandes diferencias ¿que quedará para nosotros los que apenas hemos leído algunos libros de estos dos autores?

Yo, en mis limitadas lecturas, no sigo a estas personas por carismáticas o porque los vea como líderes, los sigo porque coincido en sus ideologías (sobre todo la de Mansueti) pero hay algo que en mi humilde opinión tiene razón Huerta de Soto que la mayoría de los liberales clásicos no comparten, sobre todo los liberales que solo escuchan y no investigan ni leen (a pesar de aparentar lo contrario), ese algo cierto es que el Estado así sea limitado es un mal.

Eso no puede tener ninguna duda porque pensar lo contrario es suponer que en una democracia sólo gobernarían liberales clásicos que no caerían en la tentación de “ampliar” las atribuciones del Estado. Recordemos que tanto socialistas como capitalistas son biológicamente humanos así los primeros tengan trastornos mentales pero que por sólo ser biológicamente humanos participan en sus nefastas propuestas.

Huerta de Soto cae en lo utópico y lo inútil de solo decir que la propuesta liberal se pretende incubar en el vientre del mal que es el Estado (no es una cita textual pero así lo entendí) pero no dice ni explica cómo se puede llegar al ideal anarco capitalista sin hacer política (de hecho aconseja a sus estudiantes de que no hagan política).

Entre estas dos posiciones de dos acreditados intelectuales de distintas ideologías yo me pregunto ¿quién tiene la razón?

Obvio que esta pregunta es basada en un análisis crítico de ambos y despojado de la magia de la admiración romántica porque no hay duda que lo que proponen los liberales clásicos implica que “solo liberales clásicos deben gobernar en una democracia” y eso por ahora al igual que la eliminación del Estado también es una utopía.

Hace varios años se me criticó porque yo dije que (varios lo han dicho) las utopías de derecha solo se podrían hacer con la tecnología y desde el punto de vista de la política monetaria aparece el Bitcoin.

Quien tenga un mínimo conocimiento de las relaciones matemáticas, económicas y estadísticas (descriptivas y predictivas) sabrá que el Bitcoin es la moneda de circulación donde no existe para nada la participación del Estado, incluso las burbujas de esta moneda no son creadas por el Estado si no por la reacción de los individuos para protegerse de la manipulación que hace el Estado de las monedas fiduciarias controladas por los gobiernos.

Es más, el Bitcoin es más libre que el oro en ese sentido, ya que éste último a pesar de ser creado por la naturaleza en condiciones limitadas siempre fue y es objeto de control y restricción del Estado, por ejemplo usted no puede llevarse un kilo de oro a otro país sin pasar por la aduana y reportarlo a riesgo de ir preso, algo que no pasa ni pasaría con el Bitcoin.

En fin, creo que denigrar a los anarco capitalistas o a los liberales clásicos es una posición fanática y nada reflexiva porque sin duda aún hay mucho por descubrir en las ideas de ambos grupos. Algo que ha influido en el poco avance que han tenido ambas corrientes que creo nadie puede poner en duda a pesar de que en el caso específico de Venezuela muchos antes eran seguidores de la socialista MUD y ahora son o pretenden ser por lo menos liberales, Libertarios o anarcocapitalistas que para mí es un gran avance.

Yo personalmente odio al Estado, detesto a los individuos con vocación de “servidores públicos” porque es el eufemismo estúpido que usan para pretender dirigir la vida de los otros usando maquiavélicamente la democracia, que sin un orden constitucional basado en el derecho natural no tiene sentido.

Hasta ahora ni Mansueti ni Huerta de Soto me han convencido de que la tecnología no ayudará a la libertad política, económica y social porque pretender que el Estado no exista es un utopía pero pretender que debe existir limitado y que no es un mal también es una utopía que aún no puede lograrse, a no ser que se mate a cada uno de los socialistas que en un test ideológico queden en el lado de la izquierda. A mí esto último me haría feliz así me llamen asesino pero como ven esa es otra utopía tan estúpida como las dos últimas que he mencionado.

Yo ahora estoy volviendo a leer libros sobre costos, presupuestos, contabilidad, matemáticas, poco a poco, esos libros que estúpidamente muchos profesionales de esas áreas salen de la universidad y dicen “lo que uno ve no se aplica en la calle”, son una  buena educación para las ideas de la libertad. Volver a revisar estos libros técnicos me han ayudado a entender que las ideologías no deben ni pueden ser separadas de la tecnología.

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