Hoy conocí a Sarai, una chica de apenas 18 años,  con un promedio para estudiar medicina y trabajando en una tienda por un mísero sueldo, triste, meditabunda y con ganas de dejar el país como la mayoría de sus excompañeros de liceo. Una juventud que no sabe lo que es ser libre, vivir en Paz o armonía.

Respuestas a sus anhelos son difíciles contestar, ya que a diario conocen a menos profesionales,  pues la mayoría ha huido al exterior. Esos jóvenes varados en su propio país, son los que indignados van a las marchas y no guiados por políticos, enfrentan a los represores de la GNB, PNB y colectivos, por enojo, desesperación y bravura ante un régimen populista y socialista que les ha robado su país y una oposición negociadora y completamente condescendiente con los mismos.

Ellos lamen sus heridas, arman sus escudos y cada día, empujan más con piedras, palos y lágrimas de esperanzas. Mueren ante las armas de la nación que ha de defenderles, mueren ante delincuentes y extranjeros uniformados, 39 Héroes, que se opusieron a la bota de dictadores sobre su cabeza.

Y ¿dónde estás padre y madre de familia?  Ellos luchan por tus hijos que no dejas salir o sacaste del país, para que no haya un comunismo que expropie tu hogar, para que puedas andar, expresarte o vivir libremente, por un futuro lleno de oportunidades, por reunir de nuevo a la familia sin pedir permiso a nadie, por una mejor educación, por medicinas y Salud de primera, por un gobierno de capaces y no de politiqueros populistas.

¿Dónde están los militares formados para defender La soberanía y las instituciones? ¿Dónde están los medios de comunicación y su objetividad?  Ah ya sé…! En un estado de confort denominado: CADENA DEL ELEFANTE, atados a una estaca y con miedo a tirar del lado de la razón.

Mi consejo… Tira y sal de esa prisión, es bueno cuando la libertad te lleve a ver un mundo mejor. VENEZUELA NECESITA QUE TODOS SUS HIJOS, TIREN EN LA MISMA DIRECCIÓN HACIA LA LIBERTAD.